San Pedro, un compromiso ciudadano-chicho rodriguez

San Pedro, un compromiso ciudadano

En todas las sociedades del mundo, conservar las tradiciones no es una simple repetición de costumbres, es una apuesta por la memoria, por el arraigo, por la construcción de identidad colectiva. Proteger el patrimonio histórico y cultural es también una forma de educar y transformar ciudadanos.

En ese sentido, el Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro no es solo una temporada de alegría, es la máxima expresión de nuestro legado como huilenses. Es la oportunidad que tenemos, como pueblo, de contarle a Colombia y al mundo quiénes somos.

Por esto, vale la pena hacernos una pregunta ¿Estamos preparados, como ciudadanos, para vivir de nuevo estas fiestas? No se trata únicamente de organizar desfiles o conciertos, sino de vivir el festival con orgullo y altura. De demostrar que sí podemos comportarnos como una sociedad que ha madurado y que sabe recibir al visitante con amabilidad y decoro.

Y duele decirlo, pero año tras año los ejemplos de mal comportamiento empañan lo que debería ser una celebración ejemplar. Los hechos lamentables que han opacado algunos eventos recientes no pueden convertirse en la norma. No es corriente que la violencia empañe la fiesta. No es justo que una celebración tan hermosa se convierta en excusa para desatar lo peor de nuestro comportamiento.

Tampoco se trata de responsabilizar simplemente a la Alcaldía, a la Policía o las diferentes entidades o instituciones, sino de mirarnos como sociedad ¿Por qué no somos capaces de gestionar nuestras diferencias sin necesidad de agredir al otro? ¿Por qué cuesta tanto celebrar sin violentar?

Neivanos, los primeros llamados a dar ejemplo somos nosotros. No se trata solo de ser buenos anfitriones por turismo sino por convicción. El respeto, la empatía y la decencia también hacen parte del patrimonio que queremos legar. Cada saludo amable, cada gesto honesto, cada acción solidaria construye confianza, refuerza el tejido social y transforma la experiencia de quienes nos visitan.

¡Sí! cuidar al turista, respetarnos entre nosotros, evitar los abusos, mantener la ciudad limpia, cobrar lo justo, saludar con una sonrisa… también es folclor y cultura. Y es quizás la forma más poderosa de mostrarle al mundo que Neiva y el Huila no solo tienen una fiesta hermosa, sino una ciudadanía que la respalda y la engrandece.

En estas fiestas, el buen comportamiento ciudadano no se decreta, se ejerce. La cultura, la hospitalidad y el respeto nacen del corazón de la gente. Este San Pedro, tenemos la responsabilidad de demostrar que Neiva no solo baila bonito, sino que sabe convivir, acoger y celebrar con altura ¡Hagámoslo!

Fuente: Diario La Nación

¿Copiar o innovar-chicho rodriguez

¿Copiar o innovar?

“Huila no es el nuevo eje cafetero. Huila es el corazón del café”.

Esa frase, pronunciada por Germán Bahamón -gerente de la Federación Nacional de Cafeteros- durante el foro conmemorativo de los 120 años de nuestro departamento, no solo es una verdad poderosa, es un llamado urgente a despertar. A reconocernos. A creérnosla.

Una expresión pujante, que no solo comparto, sino que me provocó una serie de reflexiones sobre la necesidad que tenemos como región de asumir, proteger y proyectar con orgullo nuestra identidad. No se trata de parecernos a otros, sino de ser lo que auténticamente somos, una tierra con historia, vocación y potencial único.

Cuando Apple lanzó el iPhone, no intentó parecerse a BlackBerry. Apostó por crear algo distinto, único. Y esa decisión transformó el mundo y la historia de las comunicaciones.

Nike tampoco se hizo grande copiando a Adidas. Arriesgó por su esencia, por su autenticidad. Y fue esa valentía la que los llevó a firmar con Michael Jordan, el mejor basquetbolista de todos los tiempos. Ese solo movimiento desató una revolución comercial y deportiva sin precedentes; hoy, sigue generando miles de millones de dólares.

Los huilenses -y especialmente los neivanos— tenemos que entender que nuestra mayor riqueza está en lo que somos, no en lo que intentamos parecer. Tenemos tradición, arraigo y carácter. No necesitamos replicar fórmulas ajenas, porque aquí ya hay materia prima de sobra: café, cacao, pescado, frutas, cultura… identidad.

Insisto, Neiva, nuestra capital, tiene que comenzar a actuar en coherencia con esa identidad. Tenemos que conectar de manera urgente nuestro tejido empresarial con las fortalezas productivas del departamento. Nuestra ciudad debe ser la plataforma de transformación y generación de valor agregado de ese potencial. Solo así empezaremos a construir un modelo real de progreso.

Neiva tiene que asumir el rol que le corresponde. La capital del Huila no puede ser solo el centro administrativo. Tiene que convertirse en el corazón industrial y comercial del “corazón del café”. Y no solo del café. También del cacao, del pescado, de nuestras frutas, de nuestro turismo, etc.

No, no es una locura imaginar una Neiva con plantas de innovación, con centros logísticos, con universidades e institutos técnicos que respondan a las verdaderas necesidades del territorio, con empresarios e inversionistas comprometidos, con políticas claras que les garanticen seguridad y rentabilidad.

Esto no es un sueño. Es un propósito legítimo y posible. Pensar en grande y actuar con visión es la única forma de transformar nuestra realidad. Porque las regiones que crecen no son las que imitan. Son las que se reconocen, se organizan y se atreven.

Fuente: Diario La Nación

Colombia no resiste más odio-chicho rodriguez

Colombia no resiste más odio

Cada vez que ocurre un acto de barbarie en Colombia, vuelvo emocionalmente a esos días oscuros donde el miedo nos gobernaba y la violencia dictaba las reglas. Heridas abiertas que muchos prefieren enterrar, pero que siguen ahí, supurando, recordándonos que el país nunca ha logrado apaciguar su dolor.

Todos, de una u otra forma, hemos sentido ese nudo en el pecho que produce la violencia. Pero ante cada nuevo hecho criminal, no puedo evitar pensar en el dolor desgarrador de las familias que viven directamente esta tragedia.

El atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay me sacudió profundamente. No solo por la brutalidad del hecho, sino porque me llevó de regreso a un pasado que uno quisiera haber dejado atrás. Me dolió recordar, con particular cercanía, el asesinato de Rodrigo Lara Bonilla, una herida que aún duele en la memoria del país y de su familia.

También volvieron a mí pensamiento magnicidios como los de Luis Carlos Galán, Álvaro Gómez Hurtado, Diana Turbay, Guillermo Cano, Carlos Pizarro, Jaime Garzón, entre otros; víctimas todos de un país que no ha sabido reconciliarse con su historia.

Y cómo no pensar en los líderes sociales y ambientales silenciados, en los soldados y policías asesinados, en las masacres y en tantas formas de violencia que nos han impuesto irracionalmente desde todos los sectores ¿Cuántas tragedias más necesita Colombia?

La verdad es cruda y dolorosa, hemos sido y seguimos siendo una sociedad enferma de odio y marcada por la venganza. Cada hecho violento nos divide más, nos enfrenta más y nos envenena más.

Por esto, es urgente cesar los discursos de odio y los llamados de muerte en nombre de una supuesta libertad, vengan de donde vengan. La libertad solo se construirá respetando al prójimo, empezando por la vida misma. Solo así seremos una sociedad libre.

Es hora de atrevernos a construir consensos y de aprender a escucharnos sin matarnos. No podemos escapar de esta realidad, las confrontaciones políticas llenas de odio, usadas como combustible electoral, nos están empujado a una crisis cada vez más profunda como Nación.

Tampoco habrá paz sin seguridad. Y no habrá seguridad hasta que se desmonten con determinación las economías ilícitas que se apoderaron del estado y los distintos gobiernos.

Como ciudadanos, no podemos ser inferiores a este momento. No podemos callar frente al crimen. El silencio es complicidad.

Expreso mi contundente rechazo por el atentado contra el Doctor Miguel Uribe. Acompaño en solidaridad a su familia, amigos y organización política. Pido a Dios por su vida y total recuperación ¡Así sea!

Fuente: Diario La Nación

El Jardín que Neiva está perdiendo-chicho rodriguez

El Jardín que Neiva está perdiendo

Conservar los recursos naturales no es solo una responsabilidad ambiental, es un imperativo social y urbano. Las ciudades, tanto en sus zonas rurales como en sus áreas urbanas, encuentran en la protección de sus ecosistemas una herramienta vital para garantizar sostenibilidad y calidad de vida.

Neiva, nuestra ciudad, alberga valiosos activos ambientales como las lagunas del Curíbano y Los Colores; los cerros orientales que enmarcan la vía a San Antonio, Vegalarga, El Caguán y El Triunfo; igualmente, ríos fundamentales como Las Ceibas, el río del Oro y, por supuesto, el imponente Magdalena.

Un ejemplo emblemático, también, es el Jardín Botánico “Bertha Hernández de Ospina”, ubicado en la comuna 6, al sur de la ciudad. Con una extensión de 19 hectáreas y un ecosistema de bosque seco tropical, es hogar de múltiples especies de flora y fauna. Allí nacen y viven la laguna Pisingo y la laguna Ibis, humedales que deberían ser orgullo y no olvido.

Tuve el honor de ser el primer secretario de Medio Ambiente de los neivanos. Y desde esa posición, comprendiendo la importancia de este espacio, gestioné -en ese entonces- ante el Concejo de Neiva, la administración municipal y sus antiguos propietarios, su incorporación como bien público del municipio. Lo hicimos con el propósito de protegerlo y reducir el enorme déficit de zonas verdes en Neiva.

Para aquella época (2014), articulamos un trabajo con la comunidad vecina. A través de vigías ambientales, desde la ciudadanía y con apoyo institucional, garantizábamos la vigilancia y conservación del parque. Las labores de limpieza eran frecuentes.

Hace pocos días, atendiendo la invitación de varios líderes comunitarios, visité el Jardín Botánico. Salí profundamente preocupado. El deterioro es evidente, pero lo más alarmante es el avance descontrolado del buchón, una planta acuática que, si bien tiene propiedades de filtración y oxigenación, cuando se propaga sin control puede asfixiar el ecosistema y desplazar por completo a otras especies. Hoy, esta planta cubre cerca del 95% de la laguna principal.

Sé que desde hace algunas administraciones, incluida la actual, se viene trabajando en un proyecto para transformar este parque en un verdadero parque de ciudad. Celebro esa intención.

Pero antes de la ejecución de este proyecto, la administración debe priorizar la limpieza de los lagos. Es urgente. No podemos permitir que el deterioro avance al punto de lo irreversible. Estoy seguro que si nos convocan, como ciudadanos, responderemos. Pero debe ser un esfuerzo continuo, no una campaña de selfis y redes sociales. Neiva debe convertirse, de una vez por todas, en una causa común. La causa común de todos.

Fuente: Diario La Nación