¿Copiar o innovar-chicho rodriguez

¿Copiar o innovar?

“Huila no es el nuevo eje cafetero. Huila es el corazón del café”.

Esa frase, pronunciada por Germán Bahamón -gerente de la Federación Nacional de Cafeteros- durante el foro conmemorativo de los 120 años de nuestro departamento, no solo es una verdad poderosa, es un llamado urgente a despertar. A reconocernos. A creérnosla.

Una expresión pujante, que no solo comparto, sino que me provocó una serie de reflexiones sobre la necesidad que tenemos como región de asumir, proteger y proyectar con orgullo nuestra identidad. No se trata de parecernos a otros, sino de ser lo que auténticamente somos, una tierra con historia, vocación y potencial único.

Cuando Apple lanzó el iPhone, no intentó parecerse a BlackBerry. Apostó por crear algo distinto, único. Y esa decisión transformó el mundo y la historia de las comunicaciones.

Nike tampoco se hizo grande copiando a Adidas. Arriesgó por su esencia, por su autenticidad. Y fue esa valentía la que los llevó a firmar con Michael Jordan, el mejor basquetbolista de todos los tiempos. Ese solo movimiento desató una revolución comercial y deportiva sin precedentes; hoy, sigue generando miles de millones de dólares.

Los huilenses -y especialmente los neivanos— tenemos que entender que nuestra mayor riqueza está en lo que somos, no en lo que intentamos parecer. Tenemos tradición, arraigo y carácter. No necesitamos replicar fórmulas ajenas, porque aquí ya hay materia prima de sobra: café, cacao, pescado, frutas, cultura… identidad.

Insisto, Neiva, nuestra capital, tiene que comenzar a actuar en coherencia con esa identidad. Tenemos que conectar de manera urgente nuestro tejido empresarial con las fortalezas productivas del departamento. Nuestra ciudad debe ser la plataforma de transformación y generación de valor agregado de ese potencial. Solo así empezaremos a construir un modelo real de progreso.

Neiva tiene que asumir el rol que le corresponde. La capital del Huila no puede ser solo el centro administrativo. Tiene que convertirse en el corazón industrial y comercial del “corazón del café”. Y no solo del café. También del cacao, del pescado, de nuestras frutas, de nuestro turismo, etc.

No, no es una locura imaginar una Neiva con plantas de innovación, con centros logísticos, con universidades e institutos técnicos que respondan a las verdaderas necesidades del territorio, con empresarios e inversionistas comprometidos, con políticas claras que les garanticen seguridad y rentabilidad.

Esto no es un sueño. Es un propósito legítimo y posible. Pensar en grande y actuar con visión es la única forma de transformar nuestra realidad. Porque las regiones que crecen no son las que imitan. Son las que se reconocen, se organizan y se atreven.

Fuente: Diario La Nación

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