Salud el costo de la improvisación-chicho rodriguez

Salud: el costo de la improvisación

Un Estado que no garantiza un acceso digno y eficiente a la salud condena a su población -principalmente a la más vulnerable- a la precariedad y demuestra una falta de compromiso con el bienestar colectivo, afectando, a su vez, la productividad y el futuro de toda una nación.

La crisis del sistema de salud en Colombia no es nueva, es un espiral que venía creciendo constantemente como resultado de décadas de errores cometidos gobierno tras gobierno, también de corrupción e ineficiencia administrativa.

Sin embargo, es innegable que esta crisis se agravó drásticamente en los últimos tres años, especialmente en el último, debido a la reforma que por vía administrativa (intervenciones) impuso el gobierno nacional, desconociendo las advertencias o riesgos de entregar la gestión del monopolio de la salud a un Estado que históricamente ha demostrado ser un pésimo operador en este ámbito.

Hoy, todos los colombianos, sin excepción alguna, estamos pagando la factura que el presidente le pasó al Congreso por el hundimiento de su anterior reforma a la salud. Un ejemplo más de la soberbia del mandatario.

Neiva no es la excepción, lo digo con certeza. Durante mis constantes recorridos escucho innumerables testimonios ciudadanos que reflejan una profunda preocupación e incertidumbre por el colapso que empieza a tener el sistema de salud. Maestros, abuelos, estudiantes, tenderos, taxistas, trabajadores formales e informales, así lo expresan.

La falta de acceso oportuno a servicios médicos, la escasez de medicamentos y los retrasos en cirugías o procedimientos, entre otras situaciones, se han convertido en el pan de cada día para miles de ellos, sintiendo así que su derecho a la salud está siendo vulnerado sistemáticamente.

Así mismo, las consecuencias de la ‘estatización’ apresurada de la salud ya son evidentes. Los efectos ya han golpeado con fuerza a las IPS, principalmente a la red pública y a los operadores farmacéuticos. Mientras el país se debate entre narrativas explicativas de lado y lado, vemos cómo clínicas y hospitales han tenido que cerrar áreas de atención o, en casos extremos, suspender totalmente sus operaciones.

Todos coincidimos en que el sistema necesita una reforma. Pero no una reforma centralizada o impuesta de manera totalitaria, sino una construida desde el diálogo, que combata la corrupción y que garantice eficiencia con indicadores claros de calidad y servicio. Un modelo que funcione para la gente.

En las próximas semanas, el Senado discutirá el proyecto aprobado en Cámara ¡Ojalá que en esta oportunidad exista sensatez, se corrija el rumbo y prevalezca el consenso! Es la vida de millones de colombianos lo que está en juego.

Fuente: Diario La Nación

Estallido en la salud-chicho rodriguez

Estallido en la salud

Hace ocho meses, Petro, cegado por su orgullo y su ambición mesiánica, ignoró la necesidad de construir consensos y lanzó, de manera abrupta, la intervención más improvisada del sistema nacional de salud. Hoy, el sistema termina de colapsar y la vida de millones de colombianos está en riesgo.

Sanitas, Compensar, la Nueva EPS y otras entidades quedaron bajo el control directo de la Superintendencia de Salud mediante estas medidas, consolidando así un alarmante monopolio público liderado por el Gobierno Nacional. El mismo que hoy sufre graves problemas de ejecución y recaudo tributario.

Hace apenas unas semanas, Luis Carlos Leal, el mismo superintendente encargado de poner en ejecución la reforma del Presidente, decidió presentar su renuncia. ¿El motivo? Una simple solicitud de Laura Sarabia, directora del DAPRE, en medio de un escándalo aún por resolverse, relacionado con el desvío de recursos de la salud hacia paraísos fiscales. Como dirían por ahí, a esa historia, le falta un pedazo. Ojalá no sea la que entierre el sistema.

La crisis financiera, acelerada por las desastrosas decisiones del Gobierno Nacional, no tardó en hacerse evidente. La falta de medicamentos, provocada por la parálisis de los principales operadores farmacéuticos del país debido al incumplimiento de pagos por parte de la Nueva EPS, fue el golpe final que terminó por reventarlos.

El retraso en la asignación de citas, procedimientos médicos y cirugías, muchos de ellos de alta complejidad, ha desbordado el sistema, disparando las peticiones, quejas, reclamos, tutelas e incluso episodios extremos como encadenamientos y huelgas de hambre dentro de las mismas IPS y EPS.

Lo ocurrido con el magisterio y los profesores de Colombia es simplemente inaceptable. El desdén y la zozobra han llegado a niveles no vistos desde 1991. No hay derecho a semejante improvisación. Para ellos, el cambio tampoco llegó.

La amenaza de cierre o suspensión de hospitales por falta de insumos, presupuesto y personal médico ya no es solo un riesgo, es una realidad. El caso del Hospital Santa Sofía en Manizales es solo la punta del iceberg. En Neiva y el Huila, la deuda a la red pública de salud supera los $845 mil millones, mientras los prometidos “giros eficientes” brillan por su ausencia.

Ahora bien, los acontecimientos recientes no deben llevarnos a pasar por alto las deficiencias del sistema que requerían una reforma, como también un régimen de transición. Asimismo, es importante no olvidar a los corruptos responsables de la crisis actual.

Segundilla: Sería bueno saber en qué y cómo se han invertido los recursos girados a las IPS territoriales para conformar equipos de atención básica en salud.

Fuente: Diario La Nación