Neiva necesita jóvenes con causa-chicho rodriguez

Neiva necesita jóvenes con causa

Neiva necesita una nueva generación de jóvenes con causa. Jóvenes que no teman pensar distinto, que se atrevan a cuestionar, proponer y actuar. Que comprendan que el verdadero liderazgo no se mide por el número de seguidores ni por los “me gusta” en redes sociales, sino por la capacidad de convocar, comprometerse y transformar realidades.

Nuestra ciudad requiere líderes con independencia, espíritu crítico y vocación de servicio; jóvenes que conviertan el inconformismo en acción y la crítica en propuesta. No para figurar, sino para construir. No para prometer, sino para cumplir. Una generación que inspire esperanza en una ciudad fragmentada y que vuelva a creer en sí misma.

Sueño con una Neiva que le permita a su juventud convertir sus sueños en proyectos de vida. Pero para lograrlo, debemos sembrar en ellos la semilla de la participación y del fortalecimiento de la democracia. Votar no es un simple acto, es un gesto de confianza y responsabilidad. Es la herramienta más poderosa para construir ciudadanía, fortalecer instituciones y decidir el rumbo de nuestra sociedad.

Si de verdad queremos cambiarle la cara a Neiva, debemos hacerlo junto a una juventud con causa, que lidere la transición hacia una ciudad más inteligente, sostenible y solidaria. Una Neiva industrializada, con economía sólida y oportunidades para todos; con espacios públicos dignos donde la igualdad no sea aspiración, sino realidad. Una Neiva ciudadana y a la altura de los sueños de su juventud.

En este contexto, la reciente elección de los Consejos Municipales de Juventud cobra un valor profundo. No se trata solo de un ejercicio electoral, ni del activismo, la militancia o la expresión política, sino de una oportunidad para que los jóvenes participaran activamente en las decisiones que marcarán su presente y su futuro. Es el laboratorio donde podrán debatir, proponer y construir el mañana desde sus territorios.

A los jóvenes, mis felicitaciones sinceras. Pero también, una reflexión fraterna,  no permitan que su fuerza ni sus sueños sean secuestrados por las mismas estructuras que prometieron transformar. No se dejen absorber por el poder que criticaron. Que sus causas sean auténticas, que sus banderas nazcan del alma y no de intereses ajenos. Solo así tendrán la autoridad moral y la fuerza espiritual para escribir una nueva historia para Neiva, una historia escrita por jóvenes con causa.

Segundilla: Al cierre de estas líneas, la tensión entre Petro y Trump escalaba a niveles riesgosos. Las consecuencias ya la siente nuestra economía y nuestros empresarios que enfrentan la amenaza de nuevos aranceles. Mi solidaridad con ellos y mi rechazo a la improvisación diplomática de este gobierno.

Fuente: Diario La Nación

Neiva, una ciudad que no resuelve-chicho rodriguez

Neiva, una ciudad que no resuelve

Neiva carga con un peso que no es solo histórico, sino profundamente cultural. Llevamos décadas repitiendo los mismos problemas, como si estuviéramos condenados a dar vueltas en círculo. Aquí, el tiempo pasa, cambian los gobernantes, cambian incluso las generaciones, pero no cambian los debates, ni los vacíos que nos frenan como ciudad.

La planeación no es solo un ejercicio técnico ni una obligación legal, es, ante todo, una expresión profunda de amor por la tierra que habitamos. Planificar bien un territorio significa dotarlo de identidad, fortalecer su tejido social, generar sentido de pertenencia y construir ciudadanía.

Cuando la planificación se hace con rigor, los beneficios son inmensos, calles ordenadas, movilidad eficiente, espacios públicos vibrantes, economía fortalecida, cultura viva, servicios de calidad, entre otros. Pero cuando la planificación brilla por su ausencia, los costos son igual de profundos. Lo que mal se piensa, mal se hace; y lo que mal se hace, se paga caro.

Y ahí está Neiva, atrapada en ese lugar. En las últimas semanas, volvió a resurgir el debate sobre Surabastos y Mercaneiva, un proyecto que merece toda la solidaridad y apoyo, pero que ha sido objeto de polémica desde su planeación original, marcada principalmente por las dificultades de acceso para el transporte público y las distancias con diferentes comunas de nuestra ciudad.

Hoy, estos importantes proyectos enfrentan una nueva amenaza, la incertidumbre por la no construcción de una glorieta por parte del concesionario de la Ruta 45. Mi reconocimiento sincero a los empresarios del campo y a sus directivos, quienes durante más de tres décadas han resistido con una tenacidad admirable, como pocos lo han hecho.

Paralelamente, las recientes inundaciones del río Magdalena en diferentes barrios de Neiva revivieron los viejos fantasmas sobre el diseño, el lote y la construcción de la PTAR. Y como si el tiempo se congelara, Neiva sigue revolcándose en las mismas dificultades: comuneros, escombreras, falta de cultura ciudadana, un POT que no avanza y una renovación urbana que se clama a gritos, entre otros. Sin mencionar la crisis en las finanzas públicas de la ciudad.

Quizá ha llegado el momento de detenernos. De hacer una pausa sincera, colectiva, para preguntarnos qué ciudad queremos planear y legar a quienes vienen detrás. Neiva no puede seguir condenada a tropezar con las mismas piedras una y otra vez.

Planear no es tarea exclusiva de los gobiernos, empieza también en cada decisión y en cada acto de ciudadanía. Neivanos, el futuro y la transformación de nuestra ciudad no será distinta si nosotros, sus ciudadanos, no somos distintos.

Fuente: Diario La Nación