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Rivercity Neiva 2027: una gran oportunidad

Las ciudades intermedias son territorios en transición. No son las grandes metrópolis que todo lo absorben, ni los pequeños pueblos donde la vida transcurre sin prisa. Son espacios, como Neiva, donde todavía podemos mirarnos a los ojos, pero que ya enfrentan los retos de la economía moderna, la movilidad, la planeación urbana y el cuidado ambiental.

Salir de ese punto medio exige mucho más que buenas intenciones. Requiere visión para planear, coraje para decidir y determinación para ejecutar. Hoy Neiva debe elegir entre conformarse con lo existente o atreverse a construir un futuro que rompa las barreras del estancamiento.

Es hora de cambiarle la cara a la ciudad y reconocer que el agua es el punto de partida de nuestra transformación urbana. Recuperar y sanear nuestras cuencas no es solo una obligación ambiental, es una estrategia de desarrollo y de grandeza colectiva. Cada metro cuadrado bien planeado es un metro de igualdad, de oportunidades para nuestra gente y de nuevos ingresos para la ciudad.

Por eso Rivercity Global Forum representa mucho más que un encuentro internacional, es una plataforma para convertir la visión en proyectos concretos. Hace apenas unas semanas tuve el honor de participar como panelista en su más reciente edición y comprobar cómo, cuando el agua es el eje de la planeación, se desatan verdaderos motores de cambio social y económico.

Montería es prueba de ello. Gracias a este foro no solo atrajo turismo y puso los ojos del mundo sobre la ciudad, sino que también obtuvo el respaldo de organismos como el Banco de Desarrollo de América Latina ‘CAF’ y el Banco Interamericano de Desarrollo ‘BID’ para avanzar en proyectos estratégicos como el Parque de las Lagunas, el sistema de transporte fluvial Businú y una nueva fase de su emblemático malecón.

Neiva no puede quedarse atrás. Celebro, respaldo y me sumo, como ciudadano, a la propuesta del empresario Felipe Olave, con el acompañamiento de la Cámara de Comercio del Huila, para que en 2027 nuestra ciudad sea la sede del próximo Rivercity Global Forum.

Es una oportunidad histórica para impulsar una agenda de proyectos de alto impacto en nuestra ciudad, abrir las puertas a la financiación internacional y reconciliarnos, de una vez por todas, con nuestros ríos, quebradas, humedales y también con los cerros orientales que nos rodean.

Este es un desafío que nos convoca a todos: gobernantes, empresarios, academia, instituciones y ciudadanía. Hagamos de esta meta una causa común, para mostrarle al mundo que Neiva tiene la visión, la capacidad y la grandeza para convertirse en una verdadera Rivercity.

Fuente: Diario La Nación

Neiva, 413 años, ¿y qué celebramos-chicho rodriguez

Neiva, 413 años, ¿y qué celebramos?

Este 24 de mayo, Neiva celebrará 413 años de su fundación. Como cada año, y por mero protocolo, ondearán las banderas, habrá ofrendas florales, estallarán fuegos artificiales y, por supuesto, se entregarán condecoraciones.

La pregunta que inevitablemente surge es si celebramos la fecha de nuestra fundación o, los años de avance que, como sociedad, desde aquella época, hemos tenido.

Entonces, qué sentido tiene celebrar la edad de una ciudad cuando muchas de sus heridas siguen abiertas y se profundizan porque sus autoridades y habitantes continúan divididos entre la indiferencia y la frustración…Si lo hacemos por simple rutina, se entiende; pero si creemos que todo está bien, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos.

No. No se trata de apagar las velas ni de silenciar el himno. Se trata de detenernos un momento, con la mayor sinceridad posible, a reflexionar sobre cuán equivocados estamos en la manera como estamos concibiendo y construyendo nuestra ciudad.

Quizás, si nos diéramos ese permiso de conciencia, concluiríamos algo doloroso, que en muchas cosas estábamos mejor hace 412 años. Al menos, en ese entonces, había una victoria, había una esperanza. Hoy, en lugar de avanzar, retrocedemos. Nos envuelve la desidia institucional, el egoísmo cívico y la pérdida casi total de nuestra identidad y del sentido de comunidad.

No quiero ser aguafiestas ni pretendo arruinar las celebraciones de unos pocos. Pero esta es la realidad. Si hablamos de conquistas contemporáneas, hoy, Neiva no tiene nada —absolutamente nada— para celebrar. La ciudad no es ni la sombra de lo que podría ser. Y lo más grave es que nos acostumbramos al letargo, a la mediocridad, al “así nos tocó” o “eso es lo que hay”.

Lo más grave de todo es que se volvió hábito olvidar rápidamente la responsabilidad de los verdaderos culpables y de sus aliados en el desastre de ciudad que hoy tenemos.

Eso sí, aplausos, con fuerza, para quienes sí dignificaron el nombre de Neiva y la proyectaron más allá de sus fronteras. Ellos sí construyeron ciudad.

Aplausos sinceros, también, para esa generación de familias que apostaron por la industria y la generación de empleo y riqueza en nuestra ciudad. Aplausos para esas mujeres, madres, jóvenes y aquellos neivanos que con honestidad y su sudor siguen moviendo la economía de una ciudad que, lamentablemente, aún no les retribuye como merecen.

Conclusión, a los 413 años, Neiva necesita menos discursos conmemorativos y más debates profundos. Necesita menos promesas y más realizaciones concretas. Menos desobediencia y más ciudadanía. Menos autoridad, más ejemplo y más servicio.

¡Tal vez no es tiempo de celebrar sino de reflexionar!

Fuente: Diario La Nación