Cuatro historias, una misma ciudad-chicho rodriguez

Cuatro historias, una misma ciudad

Durante la última semana los neivanos fuimos testigos de la protesta de una líder ambiental que se opuso a la tala de un árbol; de la propuesta del empresario Felipe Olave de construir un nuevo estadio de fútbol; de los reclamos de los empresarios del sector nocturno por la implementación de una ley seca; y de la exitosa carrera 12 Kpr, que convocó a más de tres mil corredores en nuestras calles. Cuatro hechos diferentes, pero con reflexiones entrelazadas.

El caso de la protesta ambiental es un ejemplo claro. Aunque la defensa del árbol es legítima, su ejecución terminó exponiendo los vacíos de una inexistente política de silvicultura urbana. No se trata de estar a favor o en contra de talar o conservar, sino de tener reglas claras. Neiva necesita una política pública de arborización planificada, que garantice equilibrio entre seguridad, paisaje y sostenibilidad.

La propuesta del empresario Felipe Olave de construir un nuevo estadio en una isla del Magdalena también debe verse desde esa perspectiva. Más allá de las opiniones a favor o en contra, el debate demuestra que nuestro ordenamiento ambiental está desactualizado y que no hemos definido qué tipo de relación queremos tener con nuestro río. Las discusiones técnicas no deben asustarnos; por el contrario, son oportunidades para encontrar equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad.

Los reclamos del sector nocturno reflejan otra de las debilidades más profundas de nuestra estructura urbana. La reciente ley seca afectó a cientos de emprendedores porque Neiva ha sido incapaz de consolidar zonas específicas para el entretenimiento, el descanso o la vida nocturna. Si nuestra ciudad contara con un ordenamiento claro, estos conflictos no existirían. Hoy, en un mismo sector conviven bares, viviendas, colegios, clínicas, oficinas y funerarias, una mezcla caótica que atenta contra la seguridad, la economía y la convivencia

Finalmente, la exitosa carrera 12 Kpr, que reunió a miles de runners, refleja el enorme potencial que tiene Neiva como ciudad activa, saludable y turística. Por esto, nuestra ciudad debe incorporar -con urgencia- en su planificación, corredores deportivos, ciclorrutas, zonas verdes y escenarios que promuevan el bienestar ciudadano. Las ciudades modernas planifican su territorio para que el deporte y la cultura sean parte integral de su desarrollo urbano. Neiva debe hacerlo también.

En conclusión, las fallas históricas en la planeación no pueden seguir siendo el campo de batalla entre instituciones y ciudadanos, ni el obstáculo para la inversión pública y privada. La modernización y la equidad no se oponen, se complementan cuando hay visión de ciudad. Es hora de ordenar a Neiva y cambiarle su cara.

Fuente: Diario La Nación

Neiva crece, su planeación no-chicho rodriguez

Neiva crece, su planeación no

Pese a que Neiva ha duplicado su tamaño en los últimos 20 años, ha crecido en población y con ello en demanda de servicios públicos, vivienda, movilidad y espacio público, seguimos -más de dos décadas después- con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desactualizado. Mientras la ciudad cambia y su vocación económica también, la informalidad laboral crece, los retos ambientales se profundizan y la presión sobre el territorio se multiplica.

Por eso ha causado gran polémica el reciente anuncio de la administración municipal de no avanzar en la contratación de la consultoría para la actualización del POT sino hasta 2026, a pesar de que el Concejo Municipal aprobó los recursos hace más de un año.

Más preocupante aún es que, si se actúa con afán en la última mitad de su mandato, esta consultoría podría convertirse en un acto improvisado y apresurado, destinado más a cumplir un requisito que a construir una verdadera visión de ciudad. Bien dicen los abuelos “del afán solo queda el cansancio”.

Por eso, la administración debe entender que su mayor esfuerzo hoy debe concentrarse en contratar una consultoría técnica y jurídica seria, que incluya estudios base, cartografía actualizada, modelación territorial, diagnóstico ambiental, económico y de riesgo. Solo así se construye un insumo técnico robusto que aumente las probabilidades de éxito del nuevo POT.

Otro aspecto clave es que no se puede amarrar el objetivo técnico a la visión política de un solo gobierno. Este debe mantener una visión de ciudad compartida entre sectores públicos, privados, académicos y comunitarios. La actualización del POT debe ser un proyecto de ciudad, no de un alcalde.

En esa línea, esta consultoría debe convertirse en una política pública de ciudad. Debe tener una hoja de ruta clara, pública y participativa, con control social desde el inicio. Sería muy valioso que se suscriban acuerdos institucionales con el Concejo Municipal, los gremios, la academia y la ciudadanía para blindar este proceso de vaivenes políticos.

La otra advertencia es clara, una administración débil en ejecución no puede empujar a Neiva a un proceso acelerado que termine siendo un terreno fértil para presiones indebidas. Un POT construido con afán abre la puerta a presiones de cambios de uso de suelo o ampliación de áreas urbanizables sin una visión integral de ciudad.

La verdad es que esta administración ha tenido tiempo y recursos suficientes para haber avanzado en este proceso. Pero tampoco se trata de aplazar indefinidamente esta discusión, eso también tiene costos graves para el desarrollo de la ciudad y Neiva no puede darse el lujo de perder otra década planeando sin planificar.

Fuente: Diario La Nación