Colombia no resiste más odio-chicho rodriguez

Colombia no resiste más odio

Cada vez que ocurre un acto de barbarie en Colombia, vuelvo emocionalmente a esos días oscuros donde el miedo nos gobernaba y la violencia dictaba las reglas. Heridas abiertas que muchos prefieren enterrar, pero que siguen ahí, supurando, recordándonos que el país nunca ha logrado apaciguar su dolor.

Todos, de una u otra forma, hemos sentido ese nudo en el pecho que produce la violencia. Pero ante cada nuevo hecho criminal, no puedo evitar pensar en el dolor desgarrador de las familias que viven directamente esta tragedia.

El atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay me sacudió profundamente. No solo por la brutalidad del hecho, sino porque me llevó de regreso a un pasado que uno quisiera haber dejado atrás. Me dolió recordar, con particular cercanía, el asesinato de Rodrigo Lara Bonilla, una herida que aún duele en la memoria del país y de su familia.

También volvieron a mí pensamiento magnicidios como los de Luis Carlos Galán, Álvaro Gómez Hurtado, Diana Turbay, Guillermo Cano, Carlos Pizarro, Jaime Garzón, entre otros; víctimas todos de un país que no ha sabido reconciliarse con su historia.

Y cómo no pensar en los líderes sociales y ambientales silenciados, en los soldados y policías asesinados, en las masacres y en tantas formas de violencia que nos han impuesto irracionalmente desde todos los sectores ¿Cuántas tragedias más necesita Colombia?

La verdad es cruda y dolorosa, hemos sido y seguimos siendo una sociedad enferma de odio y marcada por la venganza. Cada hecho violento nos divide más, nos enfrenta más y nos envenena más.

Por esto, es urgente cesar los discursos de odio y los llamados de muerte en nombre de una supuesta libertad, vengan de donde vengan. La libertad solo se construirá respetando al prójimo, empezando por la vida misma. Solo así seremos una sociedad libre.

Es hora de atrevernos a construir consensos y de aprender a escucharnos sin matarnos. No podemos escapar de esta realidad, las confrontaciones políticas llenas de odio, usadas como combustible electoral, nos están empujado a una crisis cada vez más profunda como Nación.

Tampoco habrá paz sin seguridad. Y no habrá seguridad hasta que se desmonten con determinación las economías ilícitas que se apoderaron del estado y los distintos gobiernos.

Como ciudadanos, no podemos ser inferiores a este momento. No podemos callar frente al crimen. El silencio es complicidad.

Expreso mi contundente rechazo por el atentado contra el Doctor Miguel Uribe. Acompaño en solidaridad a su familia, amigos y organización política. Pido a Dios por su vida y total recuperación ¡Así sea!

Fuente: Diario La Nación

El Jardín que Neiva está perdiendo-chicho rodriguez

El Jardín que Neiva está perdiendo

Conservar los recursos naturales no es solo una responsabilidad ambiental, es un imperativo social y urbano. Las ciudades, tanto en sus zonas rurales como en sus áreas urbanas, encuentran en la protección de sus ecosistemas una herramienta vital para garantizar sostenibilidad y calidad de vida.

Neiva, nuestra ciudad, alberga valiosos activos ambientales como las lagunas del Curíbano y Los Colores; los cerros orientales que enmarcan la vía a San Antonio, Vegalarga, El Caguán y El Triunfo; igualmente, ríos fundamentales como Las Ceibas, el río del Oro y, por supuesto, el imponente Magdalena.

Un ejemplo emblemático, también, es el Jardín Botánico “Bertha Hernández de Ospina”, ubicado en la comuna 6, al sur de la ciudad. Con una extensión de 19 hectáreas y un ecosistema de bosque seco tropical, es hogar de múltiples especies de flora y fauna. Allí nacen y viven la laguna Pisingo y la laguna Ibis, humedales que deberían ser orgullo y no olvido.

Tuve el honor de ser el primer secretario de Medio Ambiente de los neivanos. Y desde esa posición, comprendiendo la importancia de este espacio, gestioné -en ese entonces- ante el Concejo de Neiva, la administración municipal y sus antiguos propietarios, su incorporación como bien público del municipio. Lo hicimos con el propósito de protegerlo y reducir el enorme déficit de zonas verdes en Neiva.

Para aquella época (2014), articulamos un trabajo con la comunidad vecina. A través de vigías ambientales, desde la ciudadanía y con apoyo institucional, garantizábamos la vigilancia y conservación del parque. Las labores de limpieza eran frecuentes.

Hace pocos días, atendiendo la invitación de varios líderes comunitarios, visité el Jardín Botánico. Salí profundamente preocupado. El deterioro es evidente, pero lo más alarmante es el avance descontrolado del buchón, una planta acuática que, si bien tiene propiedades de filtración y oxigenación, cuando se propaga sin control puede asfixiar el ecosistema y desplazar por completo a otras especies. Hoy, esta planta cubre cerca del 95% de la laguna principal.

Sé que desde hace algunas administraciones, incluida la actual, se viene trabajando en un proyecto para transformar este parque en un verdadero parque de ciudad. Celebro esa intención.

Pero antes de la ejecución de este proyecto, la administración debe priorizar la limpieza de los lagos. Es urgente. No podemos permitir que el deterioro avance al punto de lo irreversible. Estoy seguro que si nos convocan, como ciudadanos, responderemos. Pero debe ser un esfuerzo continuo, no una campaña de selfis y redes sociales. Neiva debe convertirse, de una vez por todas, en una causa común. La causa común de todos.

Fuente: Diario La Nación

Espacio público, escuela de ciudadanos-chicho rodriguez

Espacio público, escuela de ciudadanos

Contar con espacios públicos seguros, dignos y sostenibles no es un lujo ni una moda urbanística. Es una necesidad fundamental para cualquier sociedad que aspire a construir identidad, progreso económico y ciudadanía.

Cuando estos espacios existen bien mantenidos y son disfrutados con dignidad, los ciudadanos se empoderan con afecto por lo común, existe responsabilidad compartida y prospera un contundente amor por la ciudad. Lo contrario, también sucede. Cuando los espacios públicos son abandonados, invadidos o mal administrados se transforman en focos de inseguridad, deterioro y exclusión.

En Neiva, la polémica sobre el deterioro de los espacios públicos ha sido motivo de creciente controversia. Este no es un problema reciente y sus causas son diversas: falta de recursos, informalidad desbordada y presencia de redes ilegales, entre otros. A ello se sumó una irresponsable práctica institucional, la entrega de muchos espacios públicos sin estrategia ni legalidad, como simple moneda de cambio para saldar compromisos personales o políticos.

Neiva, contrario a lo anterior, tiene casos que merecen ser destacados. El parque del barrio Sevilla, por ejemplo, ha logrado articular a constructores, empresarios, emprendedores, comerciantes, deportistas y gestores culturales, generando un espacio activo, sostenible y funcional. Es un modelo que demuestra que sí es posible.

¡Vale la pena! Entonces, soñar con espacios públicos bien conservados, vivos, construyendo identidad y tejido social de forma permanente ¡Claro que se puede!

La falta de recursos no puede seguir siendo la justificación. Para esto existe algo más poderoso: la voluntad política, la articulación institucional y la gestión con amor por nuestra ciudad.

Justo ahí es donde debemos abrir el debate: ¿es posible pensar en una Neiva distinta, donde el espacio público no sea un botín ni un estorbo, sino el alma viva de una ciudad que se respeta a sí misma? ¿Es posible crear una sociedad de ornato que, entienda que el paisaje urbano y su funcionalidad no son un lujo sino un derecho colectivo?

Esto, más que discursos, implica que la misma tenga un gobierno corporativo decente, honesto y serio, que promueva reglas claras, una gestión eficiente y una visión sostenida en el tiempo. Un gobierno que motive al sector privado con incentivos tributarios reales, transparentes y estratégicos, no improvisados; que lo invite a invertir no por obligación, sino por convicción.

Y, sobre todo, implica una ciudadanía que deje de ver lo público como lo ajeno y empiece a apropiarse de sus parques, sus andenes y sus plazas… como si fueran extensiones de su casa, de su historia y de su misma dignidad.

¿Seremos capaces de hacerlo?

Fuente: Diario La Nación

Neiva, 413 años, ¿y qué celebramos-chicho rodriguez

Neiva, 413 años, ¿y qué celebramos?

Este 24 de mayo, Neiva celebrará 413 años de su fundación. Como cada año, y por mero protocolo, ondearán las banderas, habrá ofrendas florales, estallarán fuegos artificiales y, por supuesto, se entregarán condecoraciones.

La pregunta que inevitablemente surge es si celebramos la fecha de nuestra fundación o, los años de avance que, como sociedad, desde aquella época, hemos tenido.

Entonces, qué sentido tiene celebrar la edad de una ciudad cuando muchas de sus heridas siguen abiertas y se profundizan porque sus autoridades y habitantes continúan divididos entre la indiferencia y la frustración…Si lo hacemos por simple rutina, se entiende; pero si creemos que todo está bien, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos.

No. No se trata de apagar las velas ni de silenciar el himno. Se trata de detenernos un momento, con la mayor sinceridad posible, a reflexionar sobre cuán equivocados estamos en la manera como estamos concibiendo y construyendo nuestra ciudad.

Quizás, si nos diéramos ese permiso de conciencia, concluiríamos algo doloroso, que en muchas cosas estábamos mejor hace 412 años. Al menos, en ese entonces, había una victoria, había una esperanza. Hoy, en lugar de avanzar, retrocedemos. Nos envuelve la desidia institucional, el egoísmo cívico y la pérdida casi total de nuestra identidad y del sentido de comunidad.

No quiero ser aguafiestas ni pretendo arruinar las celebraciones de unos pocos. Pero esta es la realidad. Si hablamos de conquistas contemporáneas, hoy, Neiva no tiene nada —absolutamente nada— para celebrar. La ciudad no es ni la sombra de lo que podría ser. Y lo más grave es que nos acostumbramos al letargo, a la mediocridad, al “así nos tocó” o “eso es lo que hay”.

Lo más grave de todo es que se volvió hábito olvidar rápidamente la responsabilidad de los verdaderos culpables y de sus aliados en el desastre de ciudad que hoy tenemos.

Eso sí, aplausos, con fuerza, para quienes sí dignificaron el nombre de Neiva y la proyectaron más allá de sus fronteras. Ellos sí construyeron ciudad.

Aplausos sinceros, también, para esa generación de familias que apostaron por la industria y la generación de empleo y riqueza en nuestra ciudad. Aplausos para esas mujeres, madres, jóvenes y aquellos neivanos que con honestidad y su sudor siguen moviendo la economía de una ciudad que, lamentablemente, aún no les retribuye como merecen.

Conclusión, a los 413 años, Neiva necesita menos discursos conmemorativos y más debates profundos. Necesita menos promesas y más realizaciones concretas. Menos desobediencia y más ciudadanía. Menos autoridad, más ejemplo y más servicio.

¡Tal vez no es tiempo de celebrar sino de reflexionar!

Fuente: Diario La Nación

2025, jubileo esperanza-chicho rodriguez

2025, jubileo esperanza

Esta noche, a las 12:00 am, daremos la bienvenida al año 2025, proclamado como el «Jubileo de la Esperanza». En este nuevo año, valores como el respeto, la certeza y la seguridad, serán fundamentales para construir una sociedad más optimista.

Históricamente, el «Jubileo» es un período de reflexión, derivado del hebreo «Yobel», que simboliza el cuerno del cordero usado en relatos bíblicos para anunciar nuevos tiempos. Así mismo, los romanos adoptaron este concepto a través del latín “Lubilaeus”, que evoca renovación o transformación profunda.

A lo largo de este año que termina, 2024, recorrí las calles, barrios, comunas y corregimientos de Neiva; allí, tuve la oportunidad de escuchar testimonios de cientos de personas, familias y comunidades.

La narrativa de una madre que perdió a su hijo a causa del microtráfico, de un asesinato o una condena. El testimonio de una familia que sufrió la pérdida de un ser querido, resultado de una depresión que la sociedad se negó a comprender. El clamor de un emprendedor o empresario, formal o informal, que enfrentó la extorsión y que lamentablemente tuvo que cerrar su empresa o proyecto.

La historia de la señora que aún espera la entrega de su vivienda en un proyecto que nunca arrancó, y de la cual tampoco le han devuelto sus ahorros; La realidad de un profesional que se arrepiente de su carrera, ya que en Neiva no hay oportunidades laborales sin la intervención de un político, lo que lo llevó a emigrar en busca de un mejor futuro. La incertidumbre del paciente o habitante de calle frente a su tratamiento.

También escuché la voz comunitaria y gremial que pide, con justa razón, que en Neiva haya sensatez y que las cosas se hagan bien. Que las instituciones y sus representantes dejen de pelear y empiecen a articularse para sacarnos del atolladero del que aún no logramos salir.

Cada historia fue única y distinta; sin embargo, se entrelazaron de manera profunda e inesperada. A pesar de las diferencias políticas, religiosas, económicas e incluso sociales (sin aludir a los estratos), siempre hubo esperanza y la visión compartida de una ciudad que logre superar sus discrepancias y avanzar hacia al progreso.

La gratitud es uno de los sentimientos más hermosos del ser humano. Por esta razón y muchas más, deseo expresar mi agradecimiento a ustedes, estimados lectores y neivanos, así como a esta casa editorial. Sin sus relatos y espacios de conversación, siempre acompañados de un buen café, este artículo de opinión no habría sido posible y tampoco tendría sentido.

Nos reencontraremos en el 2025 ¡Les deseo un feliz año!

Fuente: Diario La Nación

‘Bantejido’, milagro de vida-chicho rodriguez

‘Bantejido’, milagro de vida

Según la Organización Mundial de la Salud un solo donante puede salvar la vida de 8 personas y mejorar la de 75.

En lo personal o familiar no he vivido esta dolorosa situación, no obstante, he conocido la angustia de amigos y personas cercanas al enfrentar esta realidad, la misma que puede, hoy mismo, tocar la puerta de nuestras casas.

Al revisar las cifras del Instituto Nacional de Salud -INS- encontré que a diciembre del año 2023 el porcentaje de trasplantes aumentó cerca del 22% en el país, esto comparado con el mismo periodo del año 2022. Al tiempo, las cifras de donantes de tejidos crecieron un 24%, por muerte encefálica el 15% y los donantes vivos un 13%.

Pensar en el crecimiento de estas cifras antes del año 2016 era improbable, sin embargo, gracias a la Ley de Donación de Órganos en Colombia, cuya autoría es del exsenador huilense Rodrigo Lara Restrepo, esto, ha sido posible. Para el año 2017 – a solo un año de entrar en vigor la ley- más de 1.500 vidas se habían logrado salvar.

También para el año 2017, dos hermanos e ilustres huilenses, Félix Hernando Celis Victoria (Oftalmólogo) y Gloria Mercedes Celis Victoria (Odontóloga), constituyeron en Neiva la Corporación -sin ánimo de lucro- Banco de Tejidos Regional Sur ‘Bantejido’. Esta iniciativa surgió con el propósito de ayudar a las personas que necesitan de un trasplante de tejido ocular.

Con más de 100 trasplantes de córnea ‘Bantejido’ ha logrado consolidarse como la primera entidad de su sector en el sur del país. Lo que ayer fue un sueño para los hermanos Celis Victoria, hoy es una realidad ¡Claro! Después de un gran esfuerzo familiar.

El pasado viernes 20 de septiembre ‘Bantejido’ sumó otra gran noticia, lograron obtener la certificación para el rescate de piel, esto significa extraer, conservar y trasplantar este vital tejido en miles de casos que hoy se necesitan.

Esta es una muestra más de que en Neiva y el Huila sí tenemos talento. Dos momentos de inspiración generados por huilenses (Lara – Celis) lograron unirse en torno a un mismo propósito, la vida y salud de los colombianos.

Mucho nos cuesta creer y apoyar lo nuestro. Sé que tenemos unas apuestas productivas establecidas, no obstante, invito al gobernador del Huila y al alcalde de Neiva a girar sus ojos también al sector salud; seguro estoy que allí tenemos una gran oportunidad para innovar servicios que permitan salvar vidas y porque no, una gran alianza para el rescate de la economía de nuestra ciudad y región.

Segundilla: Es hora qué la utopía de sociedad que se promueve entre ‘Universidad, empresa y estado’ se salga de las reuniones institucionales y se materialice en las calles y con la gente.

Fuente: Diario La Nación