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Árboles en Neiva, una crisis anunciada

La silvicultura urbana no es un asunto de simples jornadas de ornato, de reforestación, de siembra de árboles sin planificación o de videos superficiales para redes sociales. Es una disciplina clave para el desarrollo sostenible de Neiva y requiere gestión estratégica para garantizar beneficios ambientales, sociales y económicos. Un sistema arbóreo bien administrado regula la temperatura, mejora la calidad del aire y embellece el entorno.

En Neiva, la falta de planificación y la negligencia institucional han convertido a un gran porcentaje de árboles en una amenaza latente para los ciudadanos y la infraestructura urbana. La actual temporada de lluvias ha evidenciado una crisis de árboles enfermos, especies mal ubicadas y podas inadecuadas que ponen en peligro vidas y bienes. Esta situación no es un fenómeno de ahora ni una sorpresa; es el resultado de años de omisión y decisiones erradas por parte de las administraciones locales.

En 2014, cuando presidí la Secretaría de Medio Ambiente de Neiva, se realizó el primer y único inventario forestal de la ciudad. A pesar de las limitaciones presupuestales, este diagnóstico abarcó 10 rutas con una extensión de 34.6 kilómetros. Allí se evidenció la existencia de 8.839 árboles sobre andenes, separadores, parques, glorietas, entre otros. De estos, se comprobó que el 92% estaban sanos, el 6% enfermos y el 2% en estado crítico.

El dato más preocupante, en su momento, fue que el 14.5% de los árboles censados, aproximadamente 1.279, debían ser talados por diferentes riesgos o conflictos con algún tipo de infraestructura, evidenciando una falta de planificación entre urbanismo y naturaleza. Así mismo, se recomendó el plan de compensación con especies que, a criterio de los expertos, sí podían ser sembradas en dichos espacios.

La pregunta es ¿Qué se ha hecho con esta información en la última década? La respuesta es clara, muy poco. Neiva sigue sin un Manual del Arbolado Urbano, las especies inadecuadas se siguen plantando y la gestión del arbolado continúa sin criterios técnicos sólidos.

Si bien los accidentes por caída de árboles no generan estadísticas alarmantes, su frecuencia ha aumentado y las consecuencias pueden ser irreversibles. Cada árbol que cae sobre una vivienda, un vehículo o una persona no es un evento aislado, sino la consecuencia directa de una política ambiental ineficiente y la falta de voluntad política para abordar el problema de fondo.

No podemos seguir postergando soluciones. La inacción no solo compromete la seguridad de los ciudadanos, sino que también puede resultar en millonarias demandas contra el Municipio, afectando aún más unas finanzas públicas ya debilitadas. La improvisación nos ha costado demasiado.

Fuente: Diario La Nación

Arde Neiva-chicho rodriguez

Arde Neiva

Una fuerte ola de calor viene azotando nuestra ciudad durante los últimos dos meses; las altas temperaturas han provocado más de 60 incendios forestales que valientemente han sido extinguidos por las unidades del cuerpo de bomberos, muchos de ellos con solidaridad ciudadana.

Este crudo panorama refleja que la vulnerabilidad de Neiva frente a los impactos negativos del cambio climático es una realidad. Y no es para menos, los 37 grados promedio que hoy tenemos, hacen que las calles de la ciudad literalmente ardan y que no exista un solo rincón que escape a la desesperante sensación térmica que nos golpea.

Según informes del Sistema Departamental de salud, el incremento en los indicadores de riesgo cardiovascular y afecciones en la salud mental, asociados a este fenómeno en Neiva, están en aumento.

Si usted es de los que cree que esto es puro cuento, solo imagínese estar en la siguiente situación: Neiva, 12:00 p.m. del día, 40 grados de temperatura, trancón, full contaminación visual, cientos de conductores pitando y, por si fuera poco, alguien gritando “Cójanlo que me robó”. Estresante ¿Cierto?.

Profundicemos. Hoy Neiva tiene más de 110 asentamientos, se calcula que cerca de 45.000 personas viven en ellos, muchas de las cuales están en hacinamiento. Así mismo, comunas como la 1, 2, 3, 4 y 7 se encuentran por debajo de la medida mínima (10 m2) de áreas verdes según la Organización Mundial de la Salud.

Paralelamente el personero de Neiva, Jerson Andrés Bastidas Vargas, publicó en agosto pasado el informe “Árboles en la ciudad: Un desafío para el desarrollo y seguridad de los neivanos”; allí nos informa la cruda realidad de nuestro componente arbóreo. Incluso, menciona que desde el año 2013, época en la que me desempeñé como Secretario de Medio Ambiente de Neiva, no se hace una actualización y mantenimiento de nuestra cobertura vegetal urbana.

Los efectos adversos que las altas temperaturas están causando sobre la salud humana, el bosque seco tropical y nuestro recurso hídrico, son preocupantes. Por esto es importante que en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial del municipio se incluya un agresivo componente de sostenibilidad ambiental.

De manera constructiva, sugiero desde ya que se retome el Plan de Cambio Climático Huila 2050; un valioso documento que fue realizado en el 2014 a través de una alianza entre la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena “CAM”, la Gobernación del Huila y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional “USAID”. El municipio de Neiva tuvo allí una valiosa participación.

Segundilla: Al cierre de estas líneas y ante las afectaciones ocurridas por lo incendios, la Alcaldía de Neiva evaluaba la posibilidad de decretar la calamidad pública. Esto demuestra la relevancia del tema aquí tratado.

Fuente: Diario La Nación