Que no sangre nuestra juventud-chicho rodriguez

Que no sangre nuestra juventud

¿Quién, en esta ciudad, le va a explicar a Zunilda*, una mujer humilde, honrada y trabajadora, por qué le asesinaron a tres de sus jóvenes familiares? ¿Quién aliviará su dolor, cuando ni siquiera las investigaciones ofrecen respuestas claras? Su tragedia simboliza el desamparo de múltiples familias que sufren el mismo silencio en Neiva.

La verdadera grandeza de una ciudad se mide por la forma en que protege a sus ciudadanos, en especial a sus niños y jóvenes. Sin una infancia segura, forjada en principios y valores, no puede haber ciudadanía con identidad, respeto por la vida ni mucho menos visión de progreso.

En Neiva, esta causa de ciudad, parece congelarse. Más allá de los Consejos de seguridad, el Toque de Queda para menores, el esfuerzo de la Personería y la voz de algunos dirigentes, lo que necesitamos es una investigación profunda y operaciones estructurales.

Sin embargo, mientras Neiva tiembla de miedo ante la vendetta de bandas multicrimen que usan a nuestra juventud como escudo, la llamada “Ciudad Política” prefiere esconderse y desgastarse en discusiones estériles sobre un nuevo crédito que solo aumentará la incertidumbre. Triste destino el de una juventud sacrificada en una ciudad reducida a un simple botín electoral.

Duele constatar cómo se establecen las prioridades en Neiva. La ligereza con la que se discuten los asuntos estructurales, frente al silencio con el que se enfrentan los asesinatos diarios de jóvenes, demuestra que nuestra dirigencia prefiere seguir defendiendo sus privilegios e intereses antes que proteger la vida de los jóvenes de nuestras comunas, asesinados en calles polvorientas y barrios sin oportunidades.

Lo he venido advirtiendo, el microtráfico en Neiva se transformó, se fortaleció y encontró en las redes urbanas un negocio rentable. Bandas multicrimen lo operan con la complicidad de silencios que atraviesan sectores administrativos. El fenómeno creció tanto que parece normal. Controlan el espacio público, el ‘gota a gota’, la prostitución e incluso se han infiltrado en sectores formales e informales para lavar dinero y sostener sus operaciones.

La institucionalidad no puede seguir indiferente. Lo que vivimos en las últimas semanas -con asesinatos diarios de jóvenes en varias comunas- es una clara reacomodación del crimen por el control del microtráfico. Se trata de una vendetta en curso, y si no se enfrenta con decisión, se llevará consigo a toda una generación.

Ojalá la “Ciudad Política” entienda, de una vez por todas, que esto no puede ser lo de menos. Que concentre sus energías en lo verdaderamente estructural y deje de extraviarse en incertidumbres que cada día hunden más a Neiva.

* Nombre modificado por seguridad.

Fuente: Diario La Nación

Causas que trascienden gobiernos-chicho rodriguez

Causas que trascienden gobiernos

Una de las formas más sólidas de construir ciudadanía es ejercer el servicio público con responsabilidad y transparencia. Cuando la función pública se asume con seriedad, se fortalece el respeto por las instituciones y se edifica una sociedad más justa, cohesionada y solidaria.

Por esto resulta esencial que quienes ocupan cargos públicos comprendan el profundo compromiso que implica administrar los recursos del Estado. Más allá de los títulos y funciones, su tarea consiste en interpretar la realidad y tomar decisiones eficientes con resultados tangibles.

En ese contexto, recibí con gran satisfacción la reciente decisión de la Superintendencia Financiera de Colombia de otorgar vigilancia especial al Instituto de Fomento para el Desarrollo del Huila – INFIHUILA.

Este logro no fue producto del azar. Es el resultado de un proceso institucional que ha trascendido gobiernos, intereses políticos y ciclos electorales desde el año 2016. Un camino que ha requerido superar obstáculos internos por parte de quienes se aferraban al pasado. Afortunadamente, la determinación y visión permitieron que esa transformación avanzara.

Tuve el honor de gerenciar este proceso en uno de los momentos más críticos para el Instituto, los años 2020, 2021 y 2022, en plena pandemia del COVID-19. Fueron tiempos difíciles. El presupuesto de ingresos cayó drásticamente por la disminución de las tasas de interés, el cierre de los terminales de transporte y la ausencia de utilidades por parte de la Electrificadora del Huila, empresas en las que INFIHUILA posee una participación accionaria importante.

Ante ese panorama, junto con un valioso equipo humano, adoptamos medidas de austeridad y eficiencia. Con sentido de responsabilidad reconvertimos activos improductivos en liquidez, actuamos con rigor frente a las operaciones de crédito y transformamos los fondos especiales en fuentes diversificadas de ingreso que hoy siguen generando resultados. Todo esto permitió proteger el patrimonio institucional.

Gracias a estas acciones, en 2021, INFIHUILA recibió la calificación AA con perspectiva positiva, la más alta otorgada hasta ese momento a una entidad pública del orden departamental. Esa calificación fue fundamental para allanar el camino hacia la vigilancia especial que hoy celebramos.

Este nuevo estatus posiciona a INFIHUILA como un verdadero banco de segundo piso y un aliado estratégico para financiar los planes de desarrollo de nuestros municipios y del departamento.

Lo sucedido con INFIHUILA demuestra que las políticas públicas no deben estar al servicio de los gobiernos de turno, sino de una causa superior, el progreso colectivo.

Cierro estas líneas con un reconocimiento al actual gobierno departamental, a la familia INFIHUILA, a su gerente y al extraordinario equipo humano que perseveró con compromiso hasta alcanzar este logro.

Fuente: Diario La Nación

El campo pide orden-chicho rodriguez

El campo pide orden

La paciencia social se agotó y la gente ya no aguanta más bloqueos. Por esto, resultó irónico escuchar a la Ministra de Agricultura afirmar que “no se sentaría a negociar con los arroceros mientras no levantaran los bloqueos”; paradójicamente este gobierno llegó al poder impulsado por las movilizaciones sociales y los bloqueos como herramienta política. Hoy, esa misma dialéctica los golpea de frente.

Por otro lado, sería un error quedarnos solo en la crítica coyuntural. El paro que sacude hoy a Colombia es el reflejo de un problema estructural que acumuló promesas incumplidas, sobreproducción, contrabando y conflictos sobre la tierra que perpetuaron la inestabilidad del precio.

¡Ojo! Todo esto nos lleva a un profundo debate que gira en torno a nuestra competitividad. Entonces, resulta clave preguntarnos ¿Cómo competir en un mercado donde otros países producen arroz a menor costo o cómo enfrentar los tratados comerciales que buscan desgravar al arroz en toda la región andina?

Eso exige mucho más que contabilizar cuántos días llevamos de paro. Requiere analizar, con datos en mano, cuánta área tenemos sembrada en arroz en el Huila, si estamos frente a una saturación que deprime los precios, qué capacidad tenemos para transformar esa producción, y si es suficiente o no para absorber la cosecha. Sin este análisis, cualquier propuesta es un tiro al aire.

Advierto, quizá la respuesta a estas preguntas pueda ser una verdad incómoda que haría inviable sostener el cultivo en las actuales condiciones. Vendrían entonces más preguntas difíciles ¿Qué actividades o cultivos promoveremos en aquellas hectáreas que se deben reconvertir? ¿Qué plan de competitividad o desarrollo económico tenemos para evitar que esas familias terminen en la informalidad vendiendo empanadas en cualquier esquina de Neiva? ¿Cómo cuidaremos el saber campesino que lleva generaciones dedicado al arroz?

El reto es inmenso. Por eso, el ordenamiento productivo de la tierra es imperioso para aumentar nuestra competitividad en toda nuestra fortaleza productiva y exportadora. Si no hacemos ese ordenamiento, seguiremos jugando a ciegas. Lo más complejo de esto es que podríamos poner en riesgo a otros sectores que hoy sostienen nuestro PIB.

Y aquí Neiva, como capital no solo del Huila sino del sur colombiano, tiene una responsabilidad enorme. La ciudad debe entender que necesita conectar su tejido empresarial con la fortaleza productiva y exportadora del departamento y la región. Solo así pasará de tener una economía desconectada y vulnerable a los bloqueos, a un modelo de desarrollo económico que genere progreso.

Segundilla: Al momento de escribir este artículo, se adelantan negociaciones. Hago votos para que este diálogo sea próspero en beneficio de todos.

Fuente: Diario La Nación