Francisco, el poder del servicio-chicho rodriguez

Francisco, el poder del servicio

Hoy, el concepto de sociedad está cada vez más deteriorado. Factores como la pérdida de principios, valores y ética desgarran, día tras día, el tejido que alguna vez nos sostuvo. Esta crisis profunda ha tocado a la familia y los gestos más simples de ciudadanía.

En tiempos así, es cuando surge la necesidad de verdaderos liderazgos. No líderes de palabras vacías ni de promesas pasajeras, sino de seres humanos sensibles que, con su vida misma, nos enseñen que aún es posible reconstruir la esperanza, que aún es posible creer.

Hace pocos días, el mundo despidió, entre lágrimas y cantos de gratitud, a uno de esos líderes que dejan huellas imposibles de borrar, el Papa Francisco. Su partida deja un vacío inmenso, pero también nos heredó un legado de fe, de humildad profunda y de amor incondicional por el otro.

Francisco, considerado por tantos como el más grande Papa de nuestros tiempos, no dejó riquezas materiales, sino un tesoro espiritual inmenso. A los jóvenes, en particular, les habló siempre con ternura y valentía, invitándolos a no rendirse, a construir el futuro con actos de amor sencillos, recordándoles que cada gesto, por pequeño que sea, puede cambiar al mundo.

Entre sus legados más conmovedores resalta su humildad genuina y su compromiso con la pobreza, incluso cuando el mundo le ofrecía poder y grandeza. Eligió la sencillez, el desprendimiento, la austeridad como caminos para acercarse a los más vulnerables. Fue constructor de puentes donde otros levantaban muros, buscando siempre el diálogo, la justicia y la dignidad humana por encima de las diferencias.

Uno de los mayores legados de Francisco fue haber abierto, de par en par, las puertas de la Iglesia Católica al mundo entero. Bajo su guía, la Iglesia dejó de mirarse a sí misma como una institución reservada para unos pocos privilegiados. El Papa quiso una Iglesia que no mirara al pueblo desde lo alto del púlpito, sino que bajara y se enchufara con la vida cotidiana de la gente, con sus dolores y sus esperanzas, como fue la misión del mismo Jesús, humilde, cercana y compasiva.

Francisco nos recordó, que más allá de cualquier credo, el poder solo tiene sentido si se convierte en servicio y entrega a los demás. También que los verdaderos líderes sirven en silencio y con humildad ante el dolor ajeno. Lejos del populismo y el protagonismo.

Con fe y respeto profundo por las diferentes creencias que guían nuestra humanidad, escribo estas líneas ¡Ojalá que testimonios como el de Francisco sirvan para transformarnos en una mejor sociedad!

Fuente: Diario La Nación

Molino Roa, la cosecha de un sueño-chicho rodriguez

Molino Roa, la cosecha de un sueño

Cuando un proyecto empresarial se articula con la fortaleza productiva de una región, no solo garantiza su viabilidad, sino que multiplica su impacto con el desarrollo económico y social de la población que habita en ese entorno.

Esto fue justamente lo que entendieron en 1967 los hermanos Rafael, Hernando y Aníbal Roa, quienes visionaron que algunos de los municipios del norte del Huila compartían una vocación hacia el cultivo del arroz; entre ellos, Neiva, Campoalegre, Hobo, Palermo y Aipe. Desde esa comprensión, nació una de las empresas más emblemáticas del sur colombiano, Molinos Roa S.A.

Los hermanos Roa, comprendieron que cultivar arroz era apenas el primer eslabón de una cadena que tenía el potencial de generar mucho más que cosechas. Por ello, entendieron que era indispensable dar el paso hacia la industrialización del cultivo y permitir así la transformación de la materia prima, generando valor agregado y mejorando la productividad; una decisión que cambiaría para siempre la historia agroindustrial del Huila.

Fue así como, hacia 1968, los hermanos Roa decidieron construir su primer molino en el kilómetro 3 de la vía que en ese entonces conectaba a Neiva con Campoalegre, en lo que hoy conocemos como la zona industrial sur de la ciudad. Allí comenzó a operar el primer molino, con una capacidad de trilla de apenas 35 bultos por hora y menos de 20 empleos directos.

Hoy, más de medio siglo después, el Molino Roa genera solo en Neiva más de 900 empleos directos, y su presencia nacional se ha extendido con nueve plantas en todo el país, alcanzando una cifra cercana a los 1.600 empleos directos. A ello se suman más de 20.000 transportadores que mueven arroz y subproductos a lo largo del territorio nacional.

Además, producto de su actividad económica, el Molino Roa genera importantes ingresos tributarios para el municipio de Neiva. Estos recursos, que ingresan al presupuesto local, son invertidos en programas sociales, obras de infraestructura y servicios que benefician directamente a todos los neivanos.

Este ejemplo demuestra que solo los territorios que entienden la necesidad de industrializarse y transformar sus cadenas productivas pueden aspirar a un desarrollo sostenible. Apostar por el valor agregado no es una opción, es una necesidad urgente para avanzar hacia la generación de riqueza y bienestar colectivo.

Sea esta la ocasión para rendir homenaje a la memoria de Aníbal Roa Villamil. Neiva y el Huila necesitan hoy una nueva generación de empresarios que, como él, crean en el potencial de nuestra fortaleza productiva y la conviertan en motor de progreso para todos. Paz en su tumba.

Fuente: Diario La Nación

El Caguán peregrino-chicho rodriguez

El Caguán peregrino

A pesar de las limitaciones sociales y de infraestructura que aún enfrenta, el corregimiento de El Caguán, ubicado en el suroriente de Neiva y con más de cuatro siglos de historia, ha venido construyendo en los últimos años una nueva narrativa basada en el aprovechamiento responsable de sus fortalezas culturales, paisajísticas y religiosas.

Las veredas El Triunfo, El Chapuro y San Bartolo son ejemplo de ello. Allí, diversas expresiones de turismo se entrelazan, permitiendo que visitantes de diferentes sectores lleguen al corregimiento atraídos por su riqueza natural y su legado espiritual. Senderismo, deporte, ecología, gastronomía local y avistamiento de aves se combinan con actividades religiosas, generando una oferta integral que beneficia directamente a las comunidades.

Un símbolo central de esta vocación es el templo de San Roque, declarado Patrimonio Arquitectónico del Huila en 1992, que se ha convertido en destino de peregrinación y punto de encuentro para la fe y el desarrollo. En la actualidad, el turismo religioso en torno a San Roque no solo preserva la memoria y la fe del pueblo, sino que representa una fortaleza económica con posibilidades y resultados tangibles.

El origen de esta tradición se remonta al año 1690, cuando una epidemia de viruela diezmó a la población indígena del corregimiento. Según los relatos, en medio de esa tragedia se apareció la figura de San Roque, el santo protector contra las pestes. En esa época, el territorio pasó a llamarse “San Roque de El Caguán”.

El sábado anterior, en el marco del Jubileo de la Esperanza celebrado por la Iglesia Católica, se llevó a cabo una multitudinaria peregrinación -más de 5.000 personas- al templo de San Roque. La actividad fue organizada por la Diócesis de Neiva y liderada por el Obispo, Monseñor Marco Antonio Merchán Ladino y la administración municipal. En ella, participaron miles de feligreses, familias, sacerdotes y comunidades apostólicas, demostrando que la fe también puede convertirse en motor de unión y desarrollo.

Además del valor espiritual, este tipo de eventos podrían impulsar el progreso de El Caguán. A manera de recomendación, sugiero que los servicios de logística, alimentación, transporte, ventas de productos típicos y servicios turísticos se activen con mayor fuerza en torno a estas peregrinaciones. Es un ejemplo claro de cómo el turismo religioso debe ser visto como una vocación productiva estratégica para el corregimiento.

Resulta esencial, también, reconocer el rol de la comunidad en la organización y promoción de estas manifestaciones religiosas. Su participación activa asegura la sostenibilidad de estos eventos y abre la posibilidad de consolidar una ruta propia hacia el progreso, basada en el sentido de pertenencia y el trabajo colectivo.

Fuente: Diario La Nación

Salud el costo de la improvisación-chicho rodriguez

Salud: el costo de la improvisación

Un Estado que no garantiza un acceso digno y eficiente a la salud condena a su población -principalmente a la más vulnerable- a la precariedad y demuestra una falta de compromiso con el bienestar colectivo, afectando, a su vez, la productividad y el futuro de toda una nación.

La crisis del sistema de salud en Colombia no es nueva, es un espiral que venía creciendo constantemente como resultado de décadas de errores cometidos gobierno tras gobierno, también de corrupción e ineficiencia administrativa.

Sin embargo, es innegable que esta crisis se agravó drásticamente en los últimos tres años, especialmente en el último, debido a la reforma que por vía administrativa (intervenciones) impuso el gobierno nacional, desconociendo las advertencias o riesgos de entregar la gestión del monopolio de la salud a un Estado que históricamente ha demostrado ser un pésimo operador en este ámbito.

Hoy, todos los colombianos, sin excepción alguna, estamos pagando la factura que el presidente le pasó al Congreso por el hundimiento de su anterior reforma a la salud. Un ejemplo más de la soberbia del mandatario.

Neiva no es la excepción, lo digo con certeza. Durante mis constantes recorridos escucho innumerables testimonios ciudadanos que reflejan una profunda preocupación e incertidumbre por el colapso que empieza a tener el sistema de salud. Maestros, abuelos, estudiantes, tenderos, taxistas, trabajadores formales e informales, así lo expresan.

La falta de acceso oportuno a servicios médicos, la escasez de medicamentos y los retrasos en cirugías o procedimientos, entre otras situaciones, se han convertido en el pan de cada día para miles de ellos, sintiendo así que su derecho a la salud está siendo vulnerado sistemáticamente.

Así mismo, las consecuencias de la ‘estatización’ apresurada de la salud ya son evidentes. Los efectos ya han golpeado con fuerza a las IPS, principalmente a la red pública y a los operadores farmacéuticos. Mientras el país se debate entre narrativas explicativas de lado y lado, vemos cómo clínicas y hospitales han tenido que cerrar áreas de atención o, en casos extremos, suspender totalmente sus operaciones.

Todos coincidimos en que el sistema necesita una reforma. Pero no una reforma centralizada o impuesta de manera totalitaria, sino una construida desde el diálogo, que combata la corrupción y que garantice eficiencia con indicadores claros de calidad y servicio. Un modelo que funcione para la gente.

En las próximas semanas, el Senado discutirá el proyecto aprobado en Cámara ¡Ojalá que en esta oportunidad exista sensatez, se corrija el rumbo y prevalezca el consenso! Es la vida de millones de colombianos lo que está en juego.

Fuente: Diario La Nación

Sin conexión empresarial productiva, no habrá riqueza-chicho rodriguez

Sin conexión empresarial productiva, no habrá riqueza

Solo aquellos territorios que comprenden la urgencia de transformar sus ventajas productivas y exportadoras en valor agregado podrán aspirar a un progreso sostenible.

En este sentido, cuando las empresas, sin importar su tamaño, se articulan con el ADN productivo del territorio y con sus posibilidades en el mercado externo, el resultado es claro: inversión, empleo, ingresos y riqueza para su población.

Para el caso del Huila, no basta con producir café, cacao, pescado, caña (panela), entre otros, si no somos capaces de transformar esos productos en bienes diferenciados. La generación de bienestar social y económico solo se garantiza cuando la cadena de valor se queda y se expande en la región, no cuando se limita a ser solo proveedora de materia prima.

Tampoco basta contar con un tejido empresarial amplio; este, debe orientarse estratégicamente hacia la generación de riqueza basada en la vocación productiva y exportadora del territorio. Un ecosistema que solo intercambia bienes y servicios localmente puede volverse un circuito cerrado, limitando su crecimiento. Esto le sucede a Neiva todos los días.

Ahora, la conexión entre el tejido empresarial y la vocación productiva no depende solo de la voluntad de los empresarios o gremios. Requiere la articulación de varios actores: el sector público, con políticas que impulsen la competitividad; la academia, con formación pertinente y ajustada a las necesidades locales; y la sociedad civil, con innovación y un consumo consciente.

¡En hora buena! El reciente “Diálogo con la Bancada Parlamentaria”, convocado por la Cámara de Comercio del Huila la semana pasada, ha sido un espacio para reflexionar colectivamente sobre el rumbo de la economía regional.

Personalmente, uno de los datos que más me llamó la atención fue conocer que, a pesar de la disminución del tejido empresarial y la caída en la constitución de nuevas empresas durante 2024, el departamento del Huila cuenta con un tejido de 39.070 empresas de todos los tamaños.

La pregunta clave es ¿Qué porcentaje de ese tejido empresarial está efectivamente conectado con nuestra fortaleza productiva y exportadora? Me atrevo a decir que, al revisar detenidamente, nos sorprenderíamos, sobre todo en Neiva, donde cada día se observa un mayor desplazamiento hacia una oferta de servicios saturada y menos apuesta por el fortalecimiento productivo.

Aplaudo la iniciativa de la Cámara de Comercio. La misma, debe extenderse a la base empresarial que existe en barrios y comunas de nuestra ciudad. Este diálogo debe ser un canal para escuchar las voces de nuestros micro, pequeños y medianos empresarios y construir estrategias en medio de un escenario político complejo, lleno de tensiones y mucha incertidumbre.

Fuente: Diario La Nación

La indiferencia no alimenta ¡Revolcón al PAE ya!-chicho rodriguez

La indiferencia no alimenta ¡Revolcón al PAE ya!

Un niño con hambre no aprende, no juega, no sueña. La nutrición es la base sobre la cual se construyen el desarrollo físico, emocional y cognitivo de cualquier ser humano, y cuando este derecho es vulnerado, no solo hablamos de estómagos vacíos, sino también de sueños y oportunidades que se desvanecen.

Según datos del DANE, en Neiva, aproximadamente el 30% de los niños solo recibe un alimento al día. En otras palabras, miles de pequeños dependen exclusivamente del Programa de Alimentación Escolar (PAE) para su sustento diario. Sin embargo, a pesar de la urgencia de la situación, año tras año se presentan los mismos problemas.

La controversia en torno al programa no es nueva; con todo, lo verdaderamente alarmante es que nada cambie, que la polémica se normalice, que las demoras dejen de indignar y que el hambre infantil se vuelva paisaje. Neiva no puede seguir tolerando que un programa diseñado para combatir la desigualdad termine reducido a un botín electoral.

Por otro lado, el control ciudadano y político no puede reducirse a la simple queja o denuncia. Es un deber cívico que implica también aportar soluciones concretas. La crítica sin propuesta es estéril y cómoda. Neiva no necesita más discursos grandilocuentes ni promesas recicladas; necesita decisión, coherencia y ejecución.

En este sentido, tuve la oportunidad de intervenir, hace unos días, en el debate de control político citado por el Concejo de Neiva. Allí, manifesté que el PAE necesita un revolcón completo. No más paños de agua tibia, no más contratos dudosos, no más improvisación.

Así mismo, ratifiqué mi propuesta de crear una empresa industrial y comercial del Estado, de carácter totalmente público, de propiedad del municipio, que tenga a su cargo la administración y operación directa del Programa en nuestra ciudad. Esto eliminaría la tercerización a privados, generaría empleo, promovería la compra local directa a nuestros campesinos y aseguraría una alimentación continua y permanente para los niños y niñas, incluso durante los periodos vacacionales.

Las ideas, por sí solas, no transforman realidades si se quedan atrapadas en el papel, en los discursos o en videos efímeros de redes sociales. Lo verdaderamente urgente es que las conclusiones del debate y las propuestas concretas lleguen, sin intermediarios ni dilaciones, a los oídos del alcalde de Neiva.

La ciudad exige acciones contundentes. Es momento de asumir un compromiso real para cambiar el rumbo del ‘PAE’ y corregir el camino que se ha recorrido hasta ahora. No hay espacio para seguir aferrados a un modelo desgastado e ineficiente, que ya ha demostrado ser un fracaso.

Fuente: Diario La Nación

Árboles en Neiva, una crisis anunciada-chicho rodriguez

Árboles en Neiva, una crisis anunciada

La silvicultura urbana no es un asunto de simples jornadas de ornato, de reforestación, de siembra de árboles sin planificación o de videos superficiales para redes sociales. Es una disciplina clave para el desarrollo sostenible de Neiva y requiere gestión estratégica para garantizar beneficios ambientales, sociales y económicos. Un sistema arbóreo bien administrado regula la temperatura, mejora la calidad del aire y embellece el entorno.

En Neiva, la falta de planificación y la negligencia institucional han convertido a un gran porcentaje de árboles en una amenaza latente para los ciudadanos y la infraestructura urbana. La actual temporada de lluvias ha evidenciado una crisis de árboles enfermos, especies mal ubicadas y podas inadecuadas que ponen en peligro vidas y bienes. Esta situación no es un fenómeno de ahora ni una sorpresa; es el resultado de años de omisión y decisiones erradas por parte de las administraciones locales.

En 2014, cuando presidí la Secretaría de Medio Ambiente de Neiva, se realizó el primer y único inventario forestal de la ciudad. A pesar de las limitaciones presupuestales, este diagnóstico abarcó 10 rutas con una extensión de 34.6 kilómetros. Allí se evidenció la existencia de 8.839 árboles sobre andenes, separadores, parques, glorietas, entre otros. De estos, se comprobó que el 92% estaban sanos, el 6% enfermos y el 2% en estado crítico.

El dato más preocupante, en su momento, fue que el 14.5% de los árboles censados, aproximadamente 1.279, debían ser talados por diferentes riesgos o conflictos con algún tipo de infraestructura, evidenciando una falta de planificación entre urbanismo y naturaleza. Así mismo, se recomendó el plan de compensación con especies que, a criterio de los expertos, sí podían ser sembradas en dichos espacios.

La pregunta es ¿Qué se ha hecho con esta información en la última década? La respuesta es clara, muy poco. Neiva sigue sin un Manual del Arbolado Urbano, las especies inadecuadas se siguen plantando y la gestión del arbolado continúa sin criterios técnicos sólidos.

Si bien los accidentes por caída de árboles no generan estadísticas alarmantes, su frecuencia ha aumentado y las consecuencias pueden ser irreversibles. Cada árbol que cae sobre una vivienda, un vehículo o una persona no es un evento aislado, sino la consecuencia directa de una política ambiental ineficiente y la falta de voluntad política para abordar el problema de fondo.

No podemos seguir postergando soluciones. La inacción no solo compromete la seguridad de los ciudadanos, sino que también puede resultar en millonarias demandas contra el Municipio, afectando aún más unas finanzas públicas ya debilitadas. La improvisación nos ha costado demasiado.

Fuente: Diario La Nación

¿Y la clase media qué-chicho rodriguez

¿Y la clase media qué?

A lo largo de la historia, la clase media ha sido el motor económico del mundo. No solo ha sostenido la producción con su esfuerzo, sino que también ha liderado el consumo y la innovación. Sin esta clase media pujante, que genera empleo y paga impuestos, no existe progreso.

Antes de la pandemia, Colombia había logrado proyectar una clase media con cierto grado de estabilidad. No obstante, la crisis sanitaria golpeó con dureza a este sector. Mientras los más ricos lograron sortear la crisis con sus reservas económicas y los más pobres recibieron subsidios del Estado, la clase media, con escasas ayudas y con el peso de las deudas acumuladas, tuvo que resistir con lo poco que tenía.

Hoy, pareciera que este gran esfuerzo no existiera. Gustavo Petro, presidente de la república, ha concentrado su discurso en la lucha entre ricos y pobres, dejando como gran ausente a la clase media. Pregunto ¿Acaso la desaparecieron? Lo más preocupante de este asunto, es que muchos le siguen la corriente.

El problema con esta forma de gobernar no es menor. Cuando un sector de la población es borrado del discurso, también es anulado de la política pública, es decir, de los presupuestos, de los programas y de los proyectos de inversión o de asistencia social. Sin una clase media fuerte, el país se enfrenta a un escenario de mayor desigualdad, menor estabilidad económica y un futuro incierto.

Invito a un análisis ¿Cuántos ricos hay en Neiva? ¿Uno, dos, tres, quizá unos cuantos más? La realidad es que Neiva no es una ciudad de ricos ni de élites económicas. Más bien, es un municipio donde la economía descansa sobre los hombros de pequeños productores, comerciantes, trabajadores, emprendedores, entre otros; quienes, con esfuerzo diario, sostienen la dinámica local. Esta realidad no puede ser ignorada por los neivanos ni por la dirigencia local.

¡Ojo! Si la grieta entre ricos y pobres se sigue atizando ¿Qué pasará con el tendero que intenta mantener su negocio a flote? ¿O con la madre de familia dueña del hospedaje que sigue resistiendo el golpe de la pandemia? ¿O con el maestro de obra o técnico que genera empleo, pero que cada vez enfrenta más cargas tributarias y menos incentivos?

Si el verdadero objetivo del gobierno es reducir la pobreza, la estrategia correcta no es desaparecer o debilitar a la clase media, sino fortalecerla. Los más pobres deben tener la posibilidad de integrarse a este sector y seguir ascendiendo. Proteger a la clase media no es un asunto exclusivo de quienes hoy están en ella, sino de todos.

Fuente: Diario La Nación

Neiva ¿Una ciudad sin ciudadanos-chicho rodriguez

Neiva ¿Una ciudad sin ciudadanos?

Neiva, más que una ciudad, parece hoy una simple aglomeración de personas que conviven, sin una identidad, como habitantes dentro de un mismo territorio.

El irrespeto por el otro, por las normas básicas de convivencia —desde las de tránsito hasta las urbanísticas— generan un desorden progresivo que ha menoscabado nuestra vida en comunidad. El clima cálido también nos impone retos diarios, pero cuando se suman la indiferencia, la intolerancia y el caos, la ciudad se convierte en un espacio hostil.

La teoría de «Las Ventanas Rotas» sostiene que cuando se toleran pequeñas señales de deterioro, como basura en las calles, fachadas descuidadas, espacios verdes o árboles abandonados, entre otros, se fomenta un espiral de degradación urbana y social. 

No basta con exigir a las autoridades soluciones inmediatas; es necesario un compromiso colectivo para transformar la mentalidad ciudadana. La cultura cívica debe construirse desde el respeto por las normas, el sentido de pertenencia y la corresponsabilidad en el mantenimiento del entorno y el civismo.

En Neiva, la corrupción también ha fragmentado el respeto hacia la identidad de la ciudad. Diferentes escándalos han erosionado, año tras año, la confianza ciudadana en las instituciones locales. Esta desconfianza debilita el sentido de pertenencia de los habitantes con su territorio.

Además, la falta de liderazgo efectivo para abordar los problemas históricos de Neiva ha perpetuado situaciones como obras inconclusas y proyectos mal gestionados. La ausencia de una dirección clara y comprometida impide el progreso y la resolución de estos desafíos.

La carencia de iniciativas que inspiren y motiven a la ciudadanía a respaldar a las administraciones locales ha generado apatía y desinterés en la participación cívica. Sin proyectos transformadores que conecten con las aspiraciones de la comunidad, es difícil fomentar un sentido de propósito compartido en el desarrollo urbano.

Otro aspecto fundamental es el respeto por el paisaje. La contaminación visual, generada por vallas publicitarias en exceso, el vandalismo y una inadecuada planificación del espacio, afecta la percepción de la ciudad y deteriora su estética. Un entorno visualmente armonioso no solo contribuye al bienestar ciudadano, sino que también fortalece la identidad cultural.

Iniciativas como la campaña #NeivaAceptoElReto -promovida por esta casa editorial- son una oportunidad para revertir esta crisis de identidad ciudadana.

Neiva necesita ciudadanos que entiendan que el desarrollo urbano no depende solo de la infraestructura, sino de la voluntad de quienes la habitan. Rescatar los espacios públicos, cumplir con las normas de convivencia y promover el sentido de comunidad son pasos importantes para romper el ciclo de autodestrucción que hoy se impuso en nuestra sociedad.

Transición energética desafíos para Neiva y el Huila-chicho rodriguez

Transición energética: desafíos para Neiva y el Huila

La transición energética en Colombia se ha convertido en un tema central de la agenda nacional, en gran parte, por la forma en cómo el gobierno de Gustavo Petro lo ha manejado. A pesar de las controversias, es un proceso que no tiene marcha atrás.

El aumento en las tarifas del gas y la posible crisis en 2026-2027 han reavivado el debate sobre la necesidad de diversificar la matriz energética en nuestro país. Más que una cuestión política, se trata de un desafío estratégico para garantizar estabilidad y sostenibilidad.

Por esto, es clave evaluar el papel de todos los actores, incluyendo al Gobierno Nacional, las electrificadoras, las administraciones locales, las corporaciones autónomas regionales y el sector privado. La transición requiere una planeación y articulación rigurosa y objetiva.

Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), en 2025 la generación hidroeléctrica seguirá dominando con un 66.4% del consumo nacional, seguida por fuentes térmicas (24.7%) y, en menor medida, por energías renovables no convencionales como la solar y eólica (8.9%).

Paralelamente, un informe reciente de la Asociación de Energías Renovables destaca que, en 2025-2026, los proyectos de fuentes no convencionales sumarán 670 megavatios al sistema nacional. Regiones como Cundinamarca y Tolima lideran esta transformación con 310 y 180 megavatios, respectivamente, seguidas por Atlántico, Bolívar, Cauca, Córdoba, Norte de Santander y Sucre.

Estas iniciativas generarán más de 6.000 empleos y movilizarán inversiones superiores a $3,7 billones, además de contribuir a la compensación forestal con la siembra de más de 100 millones de árboles.

Sin embargo, la ausencia de Neiva y el Huila en este avance plantea una pregunta clave: ¿Qué ha impedido su mayor participación en la transición energética para 2025-2026? En la región, el impulso proviene principalmente del sector privado, con proyectos de autoconsumo como pequeñas granjas de 1.3 megavatios y parques solares de empresas como Ecopetrol. No obstante, el desarrollo de comunidades energéticas y la implementación de modelos corporativos de cooperación público-privada sigue siendo limitado.

Para lograr un cambio significativo, es urgente acelerar estos procesos y fomentar proyectos de alto impacto social, especialmente para las comunidades más vulnerables. La transición energética no puede ser solo una apuesta del sector privado; requiere una visión integral y un compromiso real desde el ámbito público.

Como ciudadano, hago un llamado a nuestros gobiernos y a la mesa de transición energética para que tracen directrices concretas que agilicen los trámites y permisos que hoy se encuentran estancados. Es crucial, también, garantizar seguridad jurídica y tributaria para mantener la confianza de aquellos que hoy invierten en Neiva y el Huila.

Fuente: Diario La Nación