Rivercity Neiva 2027 una gran oportunidad-chicho rodriguez

Rivercity Neiva 2027: una gran oportunidad

Las ciudades intermedias son territorios en transición. No son las grandes metrópolis que todo lo absorben, ni los pequeños pueblos donde la vida transcurre sin prisa. Son espacios, como Neiva, donde todavía podemos mirarnos a los ojos, pero que ya enfrentan los retos de la economía moderna, la movilidad, la planeación urbana y el cuidado ambiental.

Salir de ese punto medio exige mucho más que buenas intenciones. Requiere visión para planear, coraje para decidir y determinación para ejecutar. Hoy Neiva debe elegir entre conformarse con lo existente o atreverse a construir un futuro que rompa las barreras del estancamiento.

Es hora de cambiarle la cara a la ciudad y reconocer que el agua es el punto de partida de nuestra transformación urbana. Recuperar y sanear nuestras cuencas no es solo una obligación ambiental, es una estrategia de desarrollo y de grandeza colectiva. Cada metro cuadrado bien planeado es un metro de igualdad, de oportunidades para nuestra gente y de nuevos ingresos para la ciudad.

Por eso Rivercity Global Forum representa mucho más que un encuentro internacional, es una plataforma para convertir la visión en proyectos concretos. Hace apenas unas semanas tuve el honor de participar como panelista en su más reciente edición y comprobar cómo, cuando el agua es el eje de la planeación, se desatan verdaderos motores de cambio social y económico.

Montería es prueba de ello. Gracias a este foro no solo atrajo turismo y puso los ojos del mundo sobre la ciudad, sino que también obtuvo el respaldo de organismos como el Banco de Desarrollo de América Latina ‘CAF’ y el Banco Interamericano de Desarrollo ‘BID’ para avanzar en proyectos estratégicos como el Parque de las Lagunas, el sistema de transporte fluvial Businú y una nueva fase de su emblemático malecón.

Neiva no puede quedarse atrás. Celebro, respaldo y me sumo, como ciudadano, a la propuesta del empresario Felipe Olave, con el acompañamiento de la Cámara de Comercio del Huila, para que en 2027 nuestra ciudad sea la sede del próximo Rivercity Global Forum.

Es una oportunidad histórica para impulsar una agenda de proyectos de alto impacto en nuestra ciudad, abrir las puertas a la financiación internacional y reconciliarnos, de una vez por todas, con nuestros ríos, quebradas, humedales y también con los cerros orientales que nos rodean.

Este es un desafío que nos convoca a todos: gobernantes, empresarios, academia, instituciones y ciudadanía. Hagamos de esta meta una causa común, para mostrarle al mundo que Neiva tiene la visión, la capacidad y la grandeza para convertirse en una verdadera Rivercity.

Fuente: Diario La Nación

TRAZZO y el renacer de un parque-chicho rodriguez

TRAZZO y el renacer de un parque

Los parques son mucho más que zonas verdes o espacios de descanso. Son el corazón de una ciudad, los lugares donde todos, sin importar edad o condición alguna, podemos encontrarnos y sentir que pertenecemos a una misma identidad.

Por eso no podemos seguir viéndolos como bloques de cemento, o como estructuras grises solo para cumplir con ciertos estándares. Un parque es, en esencia, un escenario para compartir y reconocernos como ciudadanos.

En Neiva tenemos, por ejemplo, el malecón sobre el río Magdalena, las rondas de los ríos Las Ceibas y del Oro, el humedal El Curíbano, el Jardín Botánico y cientos de parques comunitarios que sostienen la vida de nuestros barrios. Lamentablemente, muchos de ellos están descuidados u olvidados.

Afortunadamente, también hay señales de esperanza. El fin de semana pasado lo vivimos con TRAZZO, una feria de arte que llenó de vida un espacio público renovado y bien cuidado gracias al esfuerzo del sector privado. Ese lugar, el parque del barrio Sevilla, se convirtió en el escenario perfecto para que la ciudad respirara cultura, creatividad y convivencia.

Fue emocionante ver a tantas familias compartiendo en un espacio seguro, limpio y bonito. Más de 30 artistas -pintores, escultores, músicos, teatreros- y la magia de nuestra gastronomía transformaron el ambiente. Durante dos días, Neiva se sintió como la ciudad que todos soñamos, alegre, creativa y orgullosa de lo suyo.

Hace apenas un mes, otro escenario público de nuestra ciudad se vistió de fiesta, el malecón del río Magdalena fue el epicentro de una nueva versión del Festival Gastronómico A la Carta. Allí, la cultura, la cocina y la música se unieron para demostrar que Neiva tiene la capacidad de convocar familias enteras alrededor de experiencias que nos recuerdan el valor de compartir en comunidad.

Soñemos con que otros espacios de nuestra ciudad, como el parque del Curíbano o el Jardín Botánico, también puedan convertirse en escenarios vivos para la ciudadanía. Imaginemos actividades y eventos que nos inspiren a conservar nuestros humedales, a promover un crecimiento urbano sostenible y respetuoso con los activos ambientales que hacen única a Neiva.

Qué valioso sería que experiencias como la feria de arte TRAZZO, y otras ya vividas en nuestra ciudad, dejaran de ser esporádicas para convertirse en permanentes. Y, por qué no, llevar estas iniciativas a los barrios que anhelan renacer, transformando espacios hoy deprimidos en verdaderos motores de esperanza y encuentro ciudadano.

Neiva merece parques vivos, cargados de identidad, que nos inspiren a soñar y sean motor de transformación y construcción ciudadana. Es hora de cambiarle la cara a Neiva.

Fuente: Diario La Nación

Nuestro río exige grandeza-chicho rodriguez

Nuestro río exige grandeza

No lo digo desde la teoría. Hace unos días tuve el honor de representar a Neiva como panelista en el River City Global Forum en Montería, invitado por su alcalde Hugo Kerguelén y la organización. Allí confirmé algo sencillo pero contundente, lo que aquí vemos como imposible, en otros lugares ya es una realidad.

En el colegio nos enseñaron que el río Magdalena es motivo de orgullo y grandeza, esa lección se ha desvanecido entre la desidia y el conformismo. Neiva no puede seguir reduciendo su mirada a pequeñeces ni resignarse a una relación pasiva con su río.

Construir la Neiva que anhelamos significa entender que el urbanismo y el diseño de la ciudad pueden mantener las desigualdades o ayudar a corregirlas. Por eso, debemos asumir los espacios públicos como lugares para cerrar brechas y construir igualdad ciudadana. En últimas, un territorio donde las diferencias de ingreso y poder se reduzcan al compartir bienes públicos con dignidad.

Seamos claros, un Municipio con las finanzas debilitadas no puede seguir viendo el suelo como un activo improductivo o desperdiciado. Mientras no se entienda como una fuente legítima para fortalecer las arcas públicas, seguirá siendo gasolina para la desigualdad urbana, económica y social que asfixia a nuestra ciudad.

Si queremos cambiarle la cara a Neiva, ya es hora de usar los mecanismos de financiación que la ley nos da, más allá de seguir endeudándonos. Herramientas que le permitan al Municipio trabajar de la mano con el sector privado y sacar adelante las grandes obras que la ciudad necesita. Eso sí, con reglas claras y sostenibles.

Lo primero que tenemos que entender es que los proyectos con visión de ciudad no pueden estar atados al capricho del gobierno de turno. Son apuestas de largo plazo que deben trascender, solo así podremos construir igualdad a través de la integración urbana.

Con la gestión tan débil que tenemos, lo peor que podemos hacer es espantar al sector privado. Cada propuesta de inversión en grandes infraestructuras hay que mirarla con seriedad, aprovecharla y ponerla al servicio de la ciudad. Solo así podremos liberar recursos e invertir en lo realmente importante.

Neiva necesita nuevas capacidades y madurez institucional, no más de lo mismo. Es urgente implementar mecanismos financieros, técnicos y jurídicos que conviertan sueños en realidades. De esto opinaré en mi próximo artículo.

Es tiempo de sacar adelante proyectos que reconozcan la grandeza de nuestros ríos y los vean como motores de transformación urbana, no como simples límites a los que les damos la espalda. Insisto, “Es hora de cambiarle la cara a Neiva.”

Fuente: Diario La Nación

Renovación planificada y con visión de futuro-chicho rodriguez

Renovación planificada y con visión de futuro

La conservación del patrimonio arquitectónico e histórico de una ciudad implica garantizar recursos para su mantenimiento, y eso solo es posible cuando se integran actividades que lo hagan productivo, de lo contrario, la consigna de “defenderlo” lleva escondida la semilla de su propia destrucción.

¿Qué hubiese sido de los castillos medievales de Europa si las monarquías no hubieran encontrado en el turismo una forma de darles vida y recursos para su preservación? ¿Cuánto habría tardado la reconstrucción de Notre Dame en París, después del incendio del 2019, si no existiera el interés turístico que movilizó recursos privados y públicos en tiempo récord?

La respuesta es clara, el presupuesto público, por sí solo, nunca habría podido mantener estas joyas históricas en pie. El secreto de su sostenibilidad radica en haber entendido que el patrimonio debe convertirse en un dinamizador de la economía.

En Neiva enfrentamos hoy un debate crucial. El Concejo aprobó recientemente otro endeudamiento para la demolición y reconstrucción de la tribuna occidental del estadio Guillermo Plazas Alcid. Frente a esta decisión, he expresado con firmeza mi desacuerdo. Y, como era de esperarse, llovieron las críticas.

Estas no llegaron únicamente por oponerme a que se invirtieran más recursos en un estadio a medias, sino también por haber planteado que el lote del estadio se integrara con el del histórico Colegio Nacional Santa Librada y las manzanas contiguas a la avenida La Toma para dar origen a un gran proyecto de ciudad.

Algunos, de manera ligera, han querido decir que esta propuesta significa derrumbar el Colegio Santa Librada. Nada más alejado de la realidad. Lo que planteo es darle una nueva cara a Neiva, siempre con identidad por su historia.

Tengo un profundo respeto por toda la comunidad libraduna. La propuesta no pretende borrar el legado del colegio, sino garantizar su permanencia. Lo que planteo es que aquellas edificaciones con valor histórico se integren a un modelo que asegure su conservación y, al mismo tiempo, su autosostenibilidad financiera a largo plazo.

De nada sirve defender al Santa Librada como patrimonio si lo mantenemos aislado entre muros que lo alejan de su propia comunidad. El verdadero valor de ese legado está en abrirlo, integrarlo y proyectarlo hacia la ciudad. De nada servirán los recursos gestionados ante el Gobierno Nacional si se destinan a obras encerradas en un perímetro que no dialoga con la ciudadanía.

Mi invitación a los neivanos es a no perder la capacidad de soñar una capital planificada y con visión. Neiva necesita con urgencia procesos de renovación urbana que le cambien la cara a la ciudad.

Fuente: Diario La Nación

Neiva y el eterno debate del estadio-chicho rodriguez

Neiva y el eterno debate del estadio

La plata para la construcción de un nuevo estadio en Neiva sí estaba. Si revisamos las cifras, el Concejo aprobó en diciembre de 2024 un crédito por 80 mil millones de pesos a la administración Casagua. Esta semana, con alta probabilidad, se aprobarán otros 28 mil millones, lo que sumaría 108 mil millones de pesos. Y si añadimos los 28 mil millones que aporta la Gobernación, llegaríamos a 136 mil millones.

La conclusión es inevitable, la plata estaba. El problema ha sido, más bien, la falta de planeación y la incapacidad de establecer prioridades como ciudad. Estudios de mercado calculan -hoy- que la construcción de un nuevo estadio para 15 mil personas, aproximadamente, podría costar unos 130 mil millones de pesos.

La mejor manera de honrar lo que representa el Atlético Huila y, sobre todo, su hinchada, habría sido esa, priorizar y ejecutar. La planeación es, quizá, la herramienta más poderosa para construir ciudades sostenibles, es la manera de darle sentido al crecimiento urbano.

El informe que entregó la Universidad Nacional de Manizales advierte, una vez más, el deterioro estructural del escenario y la poca funcionalidad de todas sus tribunas, por lo que intervenir el estadio es una necesidad inaplazable. Sin embargo, la pregunta es si esta intervención se enmarca en una verdadera planeación urbana o si se trata de una decisión que difícilmente se articulará con otros proyectos estratégicos de ciudad.

Neiva no puede seguir repitiendo la historia de invertir miles de millones en obras que, aunque necesarias, carecen de visión de conjunto. El estadio es importante, pero lo será aún más si hace parte de una estrategia urbanística que integre deporte, recreación, cultura, movilidad y desarrollo económico. De lo contrario, corremos el riesgo de que esta millonaria inversión sea un episodio más de improvisación, sin la capacidad de convertirse en motor de transformación urbana.

Invito a los concejales a evaluar la conveniencia de seguir comprometiendo recursos en una visión de ciudad tan fragmentada. Existen alternativas para un nuevo estadio. No me opongo al desarrollo ni a los créditos públicos, los considero herramientas legítimas siempre que se usen con planeación y visión estratégica.

Propongo a la administración municipal, a los concejales y a los constructores agrupados en Camacol y otras empresas a que pensemos en grande. Es posible estructurar un proyecto ambicioso y realizable, que no solo resuelva el problema del estadio, sino que impulse una verdadera renovación urbana en este sector,  una de las zonas con mayor potencial de nuestra ciudad.

Es hora de cambiarle la cara a Neiva.

Fuente: Diario La Nación

El dolor no tiene ideología-chicho rodriguez

El dolor no tiene ideología

“No hacer a los demás lo que no quiero que me hagan a mi”, un mandato común en todas las religiones que no admite interpretaciones. En este mismo sentido, Kant expresó: “Antes de hacer algo, pregúntese ¿Me gustaría que todos actuaran igual en una situación parecida? Si la respuesta es no, entonces no lo haga.

Si cruzamos ambos principios y los aplicáramos en nuestra vida diaria, pensaríamos dos veces antes de actuar. Esto vale para cualquier escenario en la familia, en el barrio, en la ciudad, en Colombia y en el mundo. Cada mala acción siempre dejará heridas que difícilmente ni el tiempo ni los discursos lograrán cerrar.

Con mucha tristeza lamento el asesinato de Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado hace dos meses. Pienso en el dolor de sus hijos, de su esposa, de su familia y de todos aquellos que lo amaban. Ese dolor no admite etiquetas políticas ni banderas; es un dolor humano.

Ese mismo dolor lo han sentido miles de familias en nuestro país que han perdido a sus seres queridos por culpa de esta violencia absurda que no nos deja vivir en paz. Líderes sociales, campesinos, soldados, policías, estudiantes, periodistas, empresarios, políticos de izquierda, de derecha o de centro. Aquí no hay muertos buenos ni malos, todos dejan un vacío imposible de llenar.

Lo triste es que, en momentos como este, la llamada “Indignación” elimina cualquier posibilidad a la razón política de pensar con calma y buscar las verdaderas causas de lo que nos pasa como país.

Lamentablemente, lo que vendrá ahora es el uso político de esta tragedia. Unos dirán que mataron a Miguel Uribe para impedir que fuera Presidente o para silenciarlo; otros lo usarán para atacar al adversario de turno. Lo mismo ha hecho históricamente la izquierda con sus muertos, y la derecha con los suyos. La instrumentalización del dolor ajeno no conoce ideologías.

El homicidio de Miguel Uribe no obedece a la misma lógica que asesinó, en su momento, a Lara, Galán o Pizarro. Es claro que los verdaderos responsables del atroz suceso buscan un estallido que desestabilice aún más al País. Una conducta despreciable que, como tantas otras, quedará probablemente sin culpables reales.

Hoy, una vez más, nuestra propia dialéctica como sociedad se nos devuelve. Las narrativas políticas cambiarán de manos y los acusados de ayer serán los denunciantes de hoy, y así, el ciclo seguirá repitiéndose como si no hubiéramos aprendido nada.

La verdadera reflexión que debemos hacernos es ¿Qué estamos dispuestos a hacer para romper el guion que nunca nos hemos atrevido a cambiar?

Fuente: Diario La Nación

Que no sangre nuestra juventud-chicho rodriguez

Que no sangre nuestra juventud

¿Quién, en esta ciudad, le va a explicar a Zunilda*, una mujer humilde, honrada y trabajadora, por qué le asesinaron a tres de sus jóvenes familiares? ¿Quién aliviará su dolor, cuando ni siquiera las investigaciones ofrecen respuestas claras? Su tragedia simboliza el desamparo de múltiples familias que sufren el mismo silencio en Neiva.

La verdadera grandeza de una ciudad se mide por la forma en que protege a sus ciudadanos, en especial a sus niños y jóvenes. Sin una infancia segura, forjada en principios y valores, no puede haber ciudadanía con identidad, respeto por la vida ni mucho menos visión de progreso.

En Neiva, esta causa de ciudad, parece congelarse. Más allá de los Consejos de seguridad, el Toque de Queda para menores, el esfuerzo de la Personería y la voz de algunos dirigentes, lo que necesitamos es una investigación profunda y operaciones estructurales.

Sin embargo, mientras Neiva tiembla de miedo ante la vendetta de bandas multicrimen que usan a nuestra juventud como escudo, la llamada “Ciudad Política” prefiere esconderse y desgastarse en discusiones estériles sobre un nuevo crédito que solo aumentará la incertidumbre. Triste destino el de una juventud sacrificada en una ciudad reducida a un simple botín electoral.

Duele constatar cómo se establecen las prioridades en Neiva. La ligereza con la que se discuten los asuntos estructurales, frente al silencio con el que se enfrentan los asesinatos diarios de jóvenes, demuestra que nuestra dirigencia prefiere seguir defendiendo sus privilegios e intereses antes que proteger la vida de los jóvenes de nuestras comunas, asesinados en calles polvorientas y barrios sin oportunidades.

Lo he venido advirtiendo, el microtráfico en Neiva se transformó, se fortaleció y encontró en las redes urbanas un negocio rentable. Bandas multicrimen lo operan con la complicidad de silencios que atraviesan sectores administrativos. El fenómeno creció tanto que parece normal. Controlan el espacio público, el ‘gota a gota’, la prostitución e incluso se han infiltrado en sectores formales e informales para lavar dinero y sostener sus operaciones.

La institucionalidad no puede seguir indiferente. Lo que vivimos en las últimas semanas -con asesinatos diarios de jóvenes en varias comunas- es una clara reacomodación del crimen por el control del microtráfico. Se trata de una vendetta en curso, y si no se enfrenta con decisión, se llevará consigo a toda una generación.

Ojalá la “Ciudad Política” entienda, de una vez por todas, que esto no puede ser lo de menos. Que concentre sus energías en lo verdaderamente estructural y deje de extraviarse en incertidumbres que cada día hunden más a Neiva.

* Nombre modificado por seguridad.

Fuente: Diario La Nación

Causas que trascienden gobiernos-chicho rodriguez

Causas que trascienden gobiernos

Una de las formas más sólidas de construir ciudadanía es ejercer el servicio público con responsabilidad y transparencia. Cuando la función pública se asume con seriedad, se fortalece el respeto por las instituciones y se edifica una sociedad más justa, cohesionada y solidaria.

Por esto resulta esencial que quienes ocupan cargos públicos comprendan el profundo compromiso que implica administrar los recursos del Estado. Más allá de los títulos y funciones, su tarea consiste en interpretar la realidad y tomar decisiones eficientes con resultados tangibles.

En ese contexto, recibí con gran satisfacción la reciente decisión de la Superintendencia Financiera de Colombia de otorgar vigilancia especial al Instituto de Fomento para el Desarrollo del Huila – INFIHUILA.

Este logro no fue producto del azar. Es el resultado de un proceso institucional que ha trascendido gobiernos, intereses políticos y ciclos electorales desde el año 2016. Un camino que ha requerido superar obstáculos internos por parte de quienes se aferraban al pasado. Afortunadamente, la determinación y visión permitieron que esa transformación avanzara.

Tuve el honor de gerenciar este proceso en uno de los momentos más críticos para el Instituto, los años 2020, 2021 y 2022, en plena pandemia del COVID-19. Fueron tiempos difíciles. El presupuesto de ingresos cayó drásticamente por la disminución de las tasas de interés, el cierre de los terminales de transporte y la ausencia de utilidades por parte de la Electrificadora del Huila, empresas en las que INFIHUILA posee una participación accionaria importante.

Ante ese panorama, junto con un valioso equipo humano, adoptamos medidas de austeridad y eficiencia. Con sentido de responsabilidad reconvertimos activos improductivos en liquidez, actuamos con rigor frente a las operaciones de crédito y transformamos los fondos especiales en fuentes diversificadas de ingreso que hoy siguen generando resultados. Todo esto permitió proteger el patrimonio institucional.

Gracias a estas acciones, en 2021, INFIHUILA recibió la calificación AA con perspectiva positiva, la más alta otorgada hasta ese momento a una entidad pública del orden departamental. Esa calificación fue fundamental para allanar el camino hacia la vigilancia especial que hoy celebramos.

Este nuevo estatus posiciona a INFIHUILA como un verdadero banco de segundo piso y un aliado estratégico para financiar los planes de desarrollo de nuestros municipios y del departamento.

Lo sucedido con INFIHUILA demuestra que las políticas públicas no deben estar al servicio de los gobiernos de turno, sino de una causa superior, el progreso colectivo.

Cierro estas líneas con un reconocimiento al actual gobierno departamental, a la familia INFIHUILA, a su gerente y al extraordinario equipo humano que perseveró con compromiso hasta alcanzar este logro.

Fuente: Diario La Nación

El campo pide orden-chicho rodriguez

El campo pide orden

La paciencia social se agotó y la gente ya no aguanta más bloqueos. Por esto, resultó irónico escuchar a la Ministra de Agricultura afirmar que “no se sentaría a negociar con los arroceros mientras no levantaran los bloqueos”; paradójicamente este gobierno llegó al poder impulsado por las movilizaciones sociales y los bloqueos como herramienta política. Hoy, esa misma dialéctica los golpea de frente.

Por otro lado, sería un error quedarnos solo en la crítica coyuntural. El paro que sacude hoy a Colombia es el reflejo de un problema estructural que acumuló promesas incumplidas, sobreproducción, contrabando y conflictos sobre la tierra que perpetuaron la inestabilidad del precio.

¡Ojo! Todo esto nos lleva a un profundo debate que gira en torno a nuestra competitividad. Entonces, resulta clave preguntarnos ¿Cómo competir en un mercado donde otros países producen arroz a menor costo o cómo enfrentar los tratados comerciales que buscan desgravar al arroz en toda la región andina?

Eso exige mucho más que contabilizar cuántos días llevamos de paro. Requiere analizar, con datos en mano, cuánta área tenemos sembrada en arroz en el Huila, si estamos frente a una saturación que deprime los precios, qué capacidad tenemos para transformar esa producción, y si es suficiente o no para absorber la cosecha. Sin este análisis, cualquier propuesta es un tiro al aire.

Advierto, quizá la respuesta a estas preguntas pueda ser una verdad incómoda que haría inviable sostener el cultivo en las actuales condiciones. Vendrían entonces más preguntas difíciles ¿Qué actividades o cultivos promoveremos en aquellas hectáreas que se deben reconvertir? ¿Qué plan de competitividad o desarrollo económico tenemos para evitar que esas familias terminen en la informalidad vendiendo empanadas en cualquier esquina de Neiva? ¿Cómo cuidaremos el saber campesino que lleva generaciones dedicado al arroz?

El reto es inmenso. Por eso, el ordenamiento productivo de la tierra es imperioso para aumentar nuestra competitividad en toda nuestra fortaleza productiva y exportadora. Si no hacemos ese ordenamiento, seguiremos jugando a ciegas. Lo más complejo de esto es que podríamos poner en riesgo a otros sectores que hoy sostienen nuestro PIB.

Y aquí Neiva, como capital no solo del Huila sino del sur colombiano, tiene una responsabilidad enorme. La ciudad debe entender que necesita conectar su tejido empresarial con la fortaleza productiva y exportadora del departamento y la región. Solo así pasará de tener una economía desconectada y vulnerable a los bloqueos, a un modelo de desarrollo económico que genere progreso.

Segundilla: Al momento de escribir este artículo, se adelantan negociaciones. Hago votos para que este diálogo sea próspero en beneficio de todos.

Fuente: Diario La Nación

Neiva, una ciudad que no resuelve-chicho rodriguez

Neiva, una ciudad que no resuelve

Neiva carga con un peso que no es solo histórico, sino profundamente cultural. Llevamos décadas repitiendo los mismos problemas, como si estuviéramos condenados a dar vueltas en círculo. Aquí, el tiempo pasa, cambian los gobernantes, cambian incluso las generaciones, pero no cambian los debates, ni los vacíos que nos frenan como ciudad.

La planeación no es solo un ejercicio técnico ni una obligación legal, es, ante todo, una expresión profunda de amor por la tierra que habitamos. Planificar bien un territorio significa dotarlo de identidad, fortalecer su tejido social, generar sentido de pertenencia y construir ciudadanía.

Cuando la planificación se hace con rigor, los beneficios son inmensos, calles ordenadas, movilidad eficiente, espacios públicos vibrantes, economía fortalecida, cultura viva, servicios de calidad, entre otros. Pero cuando la planificación brilla por su ausencia, los costos son igual de profundos. Lo que mal se piensa, mal se hace; y lo que mal se hace, se paga caro.

Y ahí está Neiva, atrapada en ese lugar. En las últimas semanas, volvió a resurgir el debate sobre Surabastos y Mercaneiva, un proyecto que merece toda la solidaridad y apoyo, pero que ha sido objeto de polémica desde su planeación original, marcada principalmente por las dificultades de acceso para el transporte público y las distancias con diferentes comunas de nuestra ciudad.

Hoy, estos importantes proyectos enfrentan una nueva amenaza, la incertidumbre por la no construcción de una glorieta por parte del concesionario de la Ruta 45. Mi reconocimiento sincero a los empresarios del campo y a sus directivos, quienes durante más de tres décadas han resistido con una tenacidad admirable, como pocos lo han hecho.

Paralelamente, las recientes inundaciones del río Magdalena en diferentes barrios de Neiva revivieron los viejos fantasmas sobre el diseño, el lote y la construcción de la PTAR. Y como si el tiempo se congelara, Neiva sigue revolcándose en las mismas dificultades: comuneros, escombreras, falta de cultura ciudadana, un POT que no avanza y una renovación urbana que se clama a gritos, entre otros. Sin mencionar la crisis en las finanzas públicas de la ciudad.

Quizá ha llegado el momento de detenernos. De hacer una pausa sincera, colectiva, para preguntarnos qué ciudad queremos planear y legar a quienes vienen detrás. Neiva no puede seguir condenada a tropezar con las mismas piedras una y otra vez.

Planear no es tarea exclusiva de los gobiernos, empieza también en cada decisión y en cada acto de ciudadanía. Neivanos, el futuro y la transformación de nuestra ciudad no será distinta si nosotros, sus ciudadanos, no somos distintos.

Fuente: Diario La Nación