“El Huila tiene un gran porvenir para la industria del café”, palabras de Mariano Ospina Pérez al periódico El Tiempo el 12 de junio de 1934.
Razón tenía -desde esa época- el expresidente Ospina Pérez. Nadie puede poner en duda, en este sentido, el crecimiento que ha tenido en las últimas décadas el sector cafetero en nuestro departamento; valiosas, oportunas y acertadas han resultado las inversiones que desde diferentes gobiernos departamentales se han realizado, soportadas, por supuesto, en la tenacidad de nuestros productores y el liderazgo de la Federación Nacional de Cafeteros.
La inauguración -en Neiva- del primer Centro de Industrialización Regional del Café, es un gran avance hacia la construcción y consolidación de nuevos caminos para el sector. Actualmente tenemos un auge importante, pero necesitamos más promoción y compromiso desde el municipio. El reto está servido sobre la mesa y si la ciudad y el departamento no se apropian de esta realidad, otros territorios sí lo harán.
Entonces, que sea el momento para organizarnos, empezando por el fortalecimiento de la asociatividad de los cerca de 2.300 productores que existen en nuestra zona rural. Esto implica trabajar de la mano, por ejemplo, con la Cooperativa Departamental de Caficultores del Huila ‘Cadefihuila’, con significativa presencia en la zona norte de nuestro departamento.
Involucra también, saldar la deuda histórica en materia de infraestructura con nuestra zona cafetera. La anterior administración municipal -lo bueno se reconoce- avanzó en el mejoramiento de la vía a San Antonio y Vegalarga, sin embargo, hacia la ruralidad del occidente la vía está destrozada y sin ello, jamás habrá seguridad y progreso.
Si avanzamos en estas tareas se abrirá, sin duda, una trascendental ventana para el desarrollo turístico de las casi 2.400 fincas cafeteras que hay en nuestro municipio. En este sentido, constantemente he mencionado que no solo debemos mirar la riqueza natural y urbanística del río Magdalena y su paso por nuestra ciudad, sino también el tesoro ambiental de nuestros cerros orientales; lugares que hoy son ampliamente visitados por su paisaje para la sana recreación, el deporte y el avistamiento de aves. Entre otras actividades más.
Sumemos a esto el articulado trabajo que vienen realizando universidades como la Corhuila y Cooperativa, con sus programas de centrales de beneficio y, producción y comercialización de café respectivamente. Sin dejar a un lado el aporte que genera nuestra alma mater, la Universidad Surcolombiana.
¿Queremos progreso, desarrollo, generación de empleo y riqueza?, es la industrialización la vía indicada.
Para ser asertivos en el crecimiento y progreso territorial, necesitamos orden, estudios y planeación. No lo dudo, Neiva tiene como ciudad una ventaja competitiva para hacer de este sueño, una realidad. Neiva, capital industrial del café.
Fuente: Diario La Nación



