Ordenar para progresar-chicho rodriguez

Ordenar para progresar

Durante las últimas semanas, Neiva se ha convertido en el escenario de foros, conversatorios y ferias que han puesto sobre la mesa una pregunta esencial ¿Qué ciudad queremos construir?

No ha sido un debate menor. Desde la academia, la Cámara de Comercio, gremios como Camacol y empresarios como Felipe Olave y Santiago Vanegas, se ha intentado mirar más allá del presente y proponer una visión de futuro. Pero hay un punto en el que todos coinciden, sin ordenamiento territorial, no hay desarrollo posible.

En Neiva, cada vez que un desarrollador urbano intenta materializar una iniciativa que genere progreso, se estrella contra un muro de normas contradictorias y vacíos regulatorios. No se trata de un problema coyuntural; son más de treinta años en los que las buenas ideas se desvanecen y la ciudad pierde oportunidades frente a territorios que sí propician crecimiento.

Por supuesto, nadie desconoce que todo proyecto debe cumplir con la Constitución y la normativa vigente. Pero cuando las reglas del juego no reflejan la dinámica real del territorio, el resultado es siempre el mismo, la inversión se va, y las posibilidades de progreso también se van.

En este contexto, el desarrollador urbano Santiago Vanegas -reconocido por sus proyectos en Estados Unidos, Neiva y Rivera- retomó ideas que se han mencionado durante décadas pero nunca se han materializado. Entre ellas, trasladar el aeropuerto a una zona externa capaz de convertirse en un polo industrial y de servicios, mientras el terreno actual se transforma en un gran parque urbano y pulmón verde a la altura de las ciudades modernas. También revivió propuestas urbanísticas sobre las márgenes del río Las Ceibas y el río del Oro.

En paralelo, el empresario Felipe Olave, quien ha apostado de manera decidida por Neiva y hoy lidera también importantes desarrollos urbanísticos en España y Cartagena, presentó recientemente el proyecto “Mirador del Magdalena”, un macrodesarrollo que promete generar empleo, atraer inversión y dinamizar la economía local. A esta iniciativa se suma su propuesta de un nuevo estadio de fútbol para nuestra ciudad.

Neiva no puede aspirar a ser moderna ni competitiva mientras siga construyéndose sobre la improvisación. Por eso, la formulación del nuevo POT que adelantará la administración municipal debe ser abierta, transparente y no puede estar al servicio de intereses políticos ni particulares.

La generación que hoy habita Neiva no pide privilegios; pide que la ciudad deje de ser una promesa incumplida. Pide que el desarrollo deje de ser un discurso y se convierta en realidad. Pide que los niños y jóvenes hereden una ciudad construida con grandeza y no con resignación.

Fuente: Diario La Nación

El Perfil del Próximo Presidente-chicho rodriguez

El Perfil del Próximo Presidente

El próximo presidente de Colombia debe tener mucho más que una buena estrategia de marketing. Necesita reunir condiciones humanas, profesionales, éticas, de formación y de experiencia. Colombia requiere un líder serio, preparado, digno y mesurado, con conocimiento profundo del Estado y del territorio. Un presidente capaz de unir y no dividir, de administrar y no improvisar, de ejecutar y no fallar.

La polarización política y la pérdida de confianza institucional han debilitado al país. Por eso, el próximo presidente de los colombianos tendrá la responsabilidad de sentar las bases para la reconstrucción nacional, enfrentar con determinación los problemas estructurales y devolverle al país la estabilidad y la esperanza que merece.

El próximo presidente también debe conocer de primera mano las necesidades de su población. Debe sentirlas, comprender su origen y su impacto en la vida cotidiana de millones de colombianos. Solo así podrá tener claro que la mejor forma de atenderlas es a través de la unión y el consenso, jamás desde la división. La división solo fortalece a los enemigos del pueblo y del Estado.

Asimismo, quien aspire a dirigir la nación debe poseer una formación sólida en valores y principios, con profundo respeto por la institución presidencial. La dignidad presidencial es la base sobre la cual se construye el liderazgo de todo un país. Por eso, el país no puede seguir sometiendo su dignidad institucional a escándalos, improvisaciones o episodios que mancillan su imagen. El próximo presidente debe ser una figura moralmente íntegra, respetuosa y consciente de lo que encarna.

Pero además del carácter, el país requiere un presidente con amplia experiencia en los asuntos de la nación, especialmente en los temas más neurálgicos, la seguridad, la economía y la ejecución presupuestal. El próximo mandatario debe entender que la articulación de estos tres pilares es la que permitirá reducir la pobreza, cerrar brechas y generar bienestar real para los colombianos.

De la misma forma, el próximo Presidente debe tener claridad sobre la importancia de fortalecer las relaciones internacionales. Colombia necesita un presidente conocedor y respetuoso de los canales diplomáticos, de la cooperación internacional y de los mercados globales. Un país aislado es un país débil; un país con diplomacia sólida es un país que progresa.

Finalmente, el próximo Presidente debe tener -después del pueblo colombiano- en las Fuerzas Militares a su principal aliado. Solo así podremos enfrentar el crimen organizado, las economías ilícitas y los grupos violentos que amenazan nuestros territorios. Colombia necesita un líder que respalde a su Fuerza Pública, porque los verdaderos enemigos están en la ilegalidad, no en quienes la combaten.

Fuente: Diario La Nación

Neiva mira desde la ventana-chicho rodriguez

Neiva mira desde la ventana

La semana pasada asistí, muy interesado por lo que representa para el progreso y el desarrollo de Neiva, al Foro de Ordenamiento Territorial “Palermo, tierra de Oportunidades”, un espacio promovido por la administración municipal de ese vecino municipio para discutir la visión de las zonas de Amborco y la zona industrial, territorios estratégicos que, además, son contiguos a nuestro propio suelo urbano.

Si algo tenemos claro los neivanos, porque lo vemos todos los días, es cómo esas zonas de Palermo -justo pasando los puentes sobre el río Magdalena- han crecido. Allí se han desarrollado industrias, comercios, urbanizaciones y una gran oferta de bienes y servicios que hace apenas unos años eran impensables. El sector se volvió un imán de inversión, de empleo y de oportunidades. Y todo eso, lo estamos viendo desde la ventana.

Y cómo no van a querer los palermunos potenciar aún más esas zonas y sus usos del suelo, si gracias a ese desarrollo hoy se generan para su municipio ingresos importantes. Ingresos que se están traduciendo en viviendas de interés social, en alimentación escolar, en empleo, en vías para el campo, en infraestructura pública. Es decir, Palermo está aprovechando el desarrollo para mejorar la calidad de vida de su gente.

Por eso no sorprende que la administración de Palermo ya esté dando el debate público sobre cómo aprovechar aún más esa oportunidad. Y por eso mismo invitaron a empresarios, inversionistas y dirigentes gremiales de Neiva, el Huila y la región surcolombiana. Los escucharon, les ofrecieron garantías y les dijeron, sin rodeos, “Qué necesitan ustedes de Palermo para invertir y quedarse aquí. Aquí les damos condiciones.” Aplausos para el Alcalde.

Pues bien, esto que está haciendo Palermo es lo que nosotros, los neivanos, debimos haber hecho hace dos o tres décadas. Neiva no ha entendido que el suelo, el mismo que nos proporcionó Dios a través de la naturaleza, está para aprovecharlo de manera sostenible y orientarlo al beneficio de nuestra propia gente. Neiva necesita, urgentemente, un acuerdo mínimo sobre cómo organizar y poner a producir el territorio.

Nuestros gobernantes, los de hoy y los que vendrán, deben comprender que la competitividad y el desarrollo económico de Neiva se construyen desde la planificación del territorio, ordenando el uso del suelo, promoviendo la inversión, creando condiciones para la industria, el comercio, el desarrollo urbano y una oferta sólida de bienes y servicios.

Lamentablemente, seguimos distraídos en discusiones eternas y entretenidos en actividades que solo guayabo dejarán. Mientras otros planifican, avanzan y toman decisiones estratégicas, aquí seguimos aplazando lo urgente y posponiendo lo importante.

Fuente: Diario La Nación

El Maracaná se vende. Neiva insiste en sus ruinas.-chicho rodriguez

El Maracaná se vende. Neiva insiste en sus ruinas.

Pocos escenarios deportivos en el mundo despiertan tanta emoción como el estadio Maracaná. Levantado en Río de Janeiro en 1950, este templo es todo un símbolo del fútbol. En su gramilla se han escrito capítulos inolvidables, y en sus tribunas se ha forjado buena parte de la identidad brasileña, esa que late al ritmo del balón y la samba.

Fue allí donde se vivieron los mundiales de 1950 y 2014, donde ocurrió el legendario “Maracanazo” que hizo llorar a todo Brasil, y donde brillaron Pelé y los grandes astros que convirtieron el fútbol en pasión. En ese mismo escenario, James Rodríguez inmortalizó su volea ante Uruguay, uno de los goles más recordados de los mundiales.

Sin embargo, y pese a toda esa carga simbólica, el Estado de Río de Janeiro ha decidido venderlo. El gobierno entendió que por más gloria que albergue un estadio, no puede convertirse en un lastre financiero eterno. Esa decisión, que puede parecer impopular, es un acto de responsabilidad. Un gesto de madurez fiscal.

Antes de seguir gastando dinero público, el gobierno de Río hizo un análisis económico serio. El resultado fue claro, mantener el estadio es una carga insostenible para el Estado. Cada partido en el Maracaná cuesta cerca de 750 millones de pesos, y ni siquiera la concesión a Flamengo y Fluminense cubre esos gastos.

Y entonces, si Río de Janeiro, con un presupuesto anual cercano a 22.000 millones de dólares y una economía mil veces mayor que la de Neiva, concluyó que el Maracaná era un activo improductivo ¿Qué lógica sostiene que aquí sigamos enterrando plata en las ruinas del Guillermo Plazas Alcid? ¿Cómo es posible que, mientras allá venden su templo, acá pretendamos resucitar el nuestro con recursos públicos?

Más allá del romanticismo o la nostalgia, Neiva necesita sensatez. El estadio Plazas Alcid no puede seguir siendo un capricho personal de nuestros gobernantes ni un botín simbólico del sector político que los rodea. Neiva debe administrarse como una empresa que genera valor, no como un pueblo que despilfarra en ruinas para satisfacer vanidades pasajeras.

Una vez más, insisto, el Plazas Alcid debe ser demolido. Es un activo improductivo que no genera ingresos para el municipio y solo produce gastos. En su lugar, nuestros mandatarios deben analizar otras alternativas junto al sector privado e iniciar allí uno de los procesos de renovación urbana más importantes de la historia de Neiva. Eso sí traería progreso, empleo y nuevos ingresos para nuestra ciudad.

Es hora de escuchar a los neivanos. Es momento de ir al Concejo y redireccionar esa inversión.

Fuente: Diario La Nación

Cuatro historias, una misma ciudad-chicho rodriguez

Cuatro historias, una misma ciudad

Durante la última semana los neivanos fuimos testigos de la protesta de una líder ambiental que se opuso a la tala de un árbol; de la propuesta del empresario Felipe Olave de construir un nuevo estadio de fútbol; de los reclamos de los empresarios del sector nocturno por la implementación de una ley seca; y de la exitosa carrera 12 Kpr, que convocó a más de tres mil corredores en nuestras calles. Cuatro hechos diferentes, pero con reflexiones entrelazadas.

El caso de la protesta ambiental es un ejemplo claro. Aunque la defensa del árbol es legítima, su ejecución terminó exponiendo los vacíos de una inexistente política de silvicultura urbana. No se trata de estar a favor o en contra de talar o conservar, sino de tener reglas claras. Neiva necesita una política pública de arborización planificada, que garantice equilibrio entre seguridad, paisaje y sostenibilidad.

La propuesta del empresario Felipe Olave de construir un nuevo estadio en una isla del Magdalena también debe verse desde esa perspectiva. Más allá de las opiniones a favor o en contra, el debate demuestra que nuestro ordenamiento ambiental está desactualizado y que no hemos definido qué tipo de relación queremos tener con nuestro río. Las discusiones técnicas no deben asustarnos; por el contrario, son oportunidades para encontrar equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad.

Los reclamos del sector nocturno reflejan otra de las debilidades más profundas de nuestra estructura urbana. La reciente ley seca afectó a cientos de emprendedores porque Neiva ha sido incapaz de consolidar zonas específicas para el entretenimiento, el descanso o la vida nocturna. Si nuestra ciudad contara con un ordenamiento claro, estos conflictos no existirían. Hoy, en un mismo sector conviven bares, viviendas, colegios, clínicas, oficinas y funerarias, una mezcla caótica que atenta contra la seguridad, la economía y la convivencia

Finalmente, la exitosa carrera 12 Kpr, que reunió a miles de runners, refleja el enorme potencial que tiene Neiva como ciudad activa, saludable y turística. Por esto, nuestra ciudad debe incorporar -con urgencia- en su planificación, corredores deportivos, ciclorrutas, zonas verdes y escenarios que promuevan el bienestar ciudadano. Las ciudades modernas planifican su territorio para que el deporte y la cultura sean parte integral de su desarrollo urbano. Neiva debe hacerlo también.

En conclusión, las fallas históricas en la planeación no pueden seguir siendo el campo de batalla entre instituciones y ciudadanos, ni el obstáculo para la inversión pública y privada. La modernización y la equidad no se oponen, se complementan cuando hay visión de ciudad. Es hora de ordenar a Neiva y cambiarle su cara.

Fuente: Diario La Nación

Neiva necesita jóvenes con causa-chicho rodriguez

Neiva necesita jóvenes con causa

Neiva necesita una nueva generación de jóvenes con causa. Jóvenes que no teman pensar distinto, que se atrevan a cuestionar, proponer y actuar. Que comprendan que el verdadero liderazgo no se mide por el número de seguidores ni por los “me gusta” en redes sociales, sino por la capacidad de convocar, comprometerse y transformar realidades.

Nuestra ciudad requiere líderes con independencia, espíritu crítico y vocación de servicio; jóvenes que conviertan el inconformismo en acción y la crítica en propuesta. No para figurar, sino para construir. No para prometer, sino para cumplir. Una generación que inspire esperanza en una ciudad fragmentada y que vuelva a creer en sí misma.

Sueño con una Neiva que le permita a su juventud convertir sus sueños en proyectos de vida. Pero para lograrlo, debemos sembrar en ellos la semilla de la participación y del fortalecimiento de la democracia. Votar no es un simple acto, es un gesto de confianza y responsabilidad. Es la herramienta más poderosa para construir ciudadanía, fortalecer instituciones y decidir el rumbo de nuestra sociedad.

Si de verdad queremos cambiarle la cara a Neiva, debemos hacerlo junto a una juventud con causa, que lidere la transición hacia una ciudad más inteligente, sostenible y solidaria. Una Neiva industrializada, con economía sólida y oportunidades para todos; con espacios públicos dignos donde la igualdad no sea aspiración, sino realidad. Una Neiva ciudadana y a la altura de los sueños de su juventud.

En este contexto, la reciente elección de los Consejos Municipales de Juventud cobra un valor profundo. No se trata solo de un ejercicio electoral, ni del activismo, la militancia o la expresión política, sino de una oportunidad para que los jóvenes participaran activamente en las decisiones que marcarán su presente y su futuro. Es el laboratorio donde podrán debatir, proponer y construir el mañana desde sus territorios.

A los jóvenes, mis felicitaciones sinceras. Pero también, una reflexión fraterna,  no permitan que su fuerza ni sus sueños sean secuestrados por las mismas estructuras que prometieron transformar. No se dejen absorber por el poder que criticaron. Que sus causas sean auténticas, que sus banderas nazcan del alma y no de intereses ajenos. Solo así tendrán la autoridad moral y la fuerza espiritual para escribir una nueva historia para Neiva, una historia escrita por jóvenes con causa.

Segundilla: Al cierre de estas líneas, la tensión entre Petro y Trump escalaba a niveles riesgosos. Las consecuencias ya la siente nuestra economía y nuestros empresarios que enfrentan la amenaza de nuevos aranceles. Mi solidaridad con ellos y mi rechazo a la improvisación diplomática de este gobierno.

Fuente: Diario La Nación

Neiva crece, su planeación no-chicho rodriguez

Neiva crece, su planeación no

Pese a que Neiva ha duplicado su tamaño en los últimos 20 años, ha crecido en población y con ello en demanda de servicios públicos, vivienda, movilidad y espacio público, seguimos -más de dos décadas después- con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desactualizado. Mientras la ciudad cambia y su vocación económica también, la informalidad laboral crece, los retos ambientales se profundizan y la presión sobre el territorio se multiplica.

Por eso ha causado gran polémica el reciente anuncio de la administración municipal de no avanzar en la contratación de la consultoría para la actualización del POT sino hasta 2026, a pesar de que el Concejo Municipal aprobó los recursos hace más de un año.

Más preocupante aún es que, si se actúa con afán en la última mitad de su mandato, esta consultoría podría convertirse en un acto improvisado y apresurado, destinado más a cumplir un requisito que a construir una verdadera visión de ciudad. Bien dicen los abuelos “del afán solo queda el cansancio”.

Por eso, la administración debe entender que su mayor esfuerzo hoy debe concentrarse en contratar una consultoría técnica y jurídica seria, que incluya estudios base, cartografía actualizada, modelación territorial, diagnóstico ambiental, económico y de riesgo. Solo así se construye un insumo técnico robusto que aumente las probabilidades de éxito del nuevo POT.

Otro aspecto clave es que no se puede amarrar el objetivo técnico a la visión política de un solo gobierno. Este debe mantener una visión de ciudad compartida entre sectores públicos, privados, académicos y comunitarios. La actualización del POT debe ser un proyecto de ciudad, no de un alcalde.

En esa línea, esta consultoría debe convertirse en una política pública de ciudad. Debe tener una hoja de ruta clara, pública y participativa, con control social desde el inicio. Sería muy valioso que se suscriban acuerdos institucionales con el Concejo Municipal, los gremios, la academia y la ciudadanía para blindar este proceso de vaivenes políticos.

La otra advertencia es clara, una administración débil en ejecución no puede empujar a Neiva a un proceso acelerado que termine siendo un terreno fértil para presiones indebidas. Un POT construido con afán abre la puerta a presiones de cambios de uso de suelo o ampliación de áreas urbanizables sin una visión integral de ciudad.

La verdad es que esta administración ha tenido tiempo y recursos suficientes para haber avanzado en este proceso. Pero tampoco se trata de aplazar indefinidamente esta discusión, eso también tiene costos graves para el desarrollo de la ciudad y Neiva no puede darse el lujo de perder otra década planeando sin planificar.

Fuente: Diario La Nación

Neiva bajo la ley de la selva-chicho rodriguez

Neiva bajo la ley de la selva

Neiva no puede ser una ciudad donde la autoridad se irrespete y desafíe. Debemos recobrar la confianza, respaldar a quienes nos protegen y entender que el respeto por la ley empieza en cada ciudadano. Defender el orden no es autoritarismo, es civismo.

En mis recorridos por las calles de nuestra ciudad, hay una frase que se repite con inquietante frecuencia: “en Neiva reina la ley de la selva”. Escucharla tantas veces, de boca de muchos, es una señal de alarma. Detrás de esas palabras se esconde algo más que frustración, la sensación de que el respeto por la ley, por la autoridad y por el orden se está desmoronando.

Cuando decimos que reina la ley de la selva, lo que realmente estamos expresando es que el miedo ha reemplazado la confianza y que la fuerza -no la razón- empieza a dictar las reglas. Es el síntoma de una sociedad donde cada quien impone su voluntad, donde ya no mandan las normas ni la justicia, sino la intimidación y el abuso.

Sin embargo, vale recordar que en la naturaleza, la llamada “ley de la selva” no significa desorden. En la selva auténtica existe equilibrio, cada especie cumple un rol y la fuerza tiene un propósito regulador, no destructivo. Es el ser humano, cuando pierde el respeto por la autoridad, quien convierte la fuerza en violencia y la convivencia en caos.

Lo vimos claramente la semana pasada, varios agentes de la Policía Nacional fueron brutalmente agredidos en un barrio del norte de Neiva por un grupo de cobradores “gota a gota” que amedrentaban a un ciudadano por no pagar una deuda. Lo más grave no fue solo la violencia, sino la indiferencia de la comunidad frente a la agresión. Ese silencio cómplice hiere la legitimidad de la autoridad y destruye el principio básico de ciudadanía, el respeto mutuo.

He advertido en repetidas ocasiones que detrás de esos prestamistas ilegales operan redes de microtráfico y lavado de activos, que usan el crédito informal como fachada para controlar territorios y personas. No son simples cobradores; son estructuras que se alimentan del miedo de los más vulnerables.

Por eso debemos decirlo sin titubeos, la Policía Nacional no es el enemigo, es la institución legítima del Estado encargada de protegernos y hacer cumplir la ley. Su función es mantener el orden y garantizar que los derechos de todos prevalezcan sobre la fuerza de unos pocos. Atacar a la Policía es atentar contra la legitimidad de la misma, contra la base de nuestra convivencia y contra la seguridad de nuestras familias.

Fuente: Diario La Nación

Neiva, corazón industrial del café-chicho rodriguez

Neiva, corazón industrial del café

Desde hace algunos años vengo proponiendo que Neiva asuma el reto de convertirse en la capital industrial y comercial del café. Esta no es una simple idea, es una apuesta de ciudad en la que sigo creyendo con absoluta convicción. El Huila cuenta con materia prima suficiente y nuestro territorio, con la infraestructura y conectividad para hacerlo posible. Sin duda, esta sería una de las maneras más seguras de generar riqueza y oportunidades reales para nuestra gente.

La realidad económica de nuestra ciudad no da espera. Hace varios años vivimos un estancamiento evidente, reflejado en una informalidad laboral que supera el 55% y limita las posibilidades de progreso para miles de familias. Apostarle a que Neiva sea la capital industrial y comercial del café no es imposible, es el modo certero de generar empleo formal, atraer inversión y crear una base productiva sólida que impulse el desarrollo económico de toda la región.

Esta fortaleza quedó una vez más en evidencia durante la reciente versión de FICCA 2025, un espacio que nació hace seis años y que hoy se consolida como una de las vitrinas más importantes para los actores de esta cadena productiva. FICCA demostró que el café huilense no solo es un producto de calidad mundial, sino también el motor que puede articular a productores, comercializadores y transformadores en torno a una visión común.

Durante décadas, en Neiva nos hemos preguntado qué hacer. Múltiples diagnósticos, agendas de competitividad y apuestas públicas de largo plazo han sido formuladas. Sin embargo, poco hemos avanzado en la industrialización de nuestro campo. De nada sirve que digamos que tenemos un tejido empresarial amplio si ese tejido no está generando riqueza en el territorio ni conectándose de manera efectiva con las cadenas productivas de mayor valor.

Neiva debe mirarse con visión estratégica. Nuestra ubicación geográfica privilegiada, como puerta de entrada al sur colombiano, nos brinda una ventaja diferencial. Hoy contamos con una infraestructura de conectividad y de bienes y servicios que, aunque imperfecta, permite pensar que este sueño, con planeación, visión y ejecución eficaz, puede convertirse en una realidad alcanzable.

La tarea es clara, conectar nuestro tejido empresarial, nuestra infraestructura y nuestro potencial con la fortaleza productiva y exportadora del café. Solo así podremos transformar la semilla en valor agregado, generando más empleo, impulsando nuevas industrias de tostión, empaque, distribución y exportación, y abriendo el camino para que Neiva deje de ser una simple espectadora.

Por ello, es urgente que la Administración Municipal de Neiva asuma este desafío como una política prioritaria y se convierta, finalmente, en una realidad.

Fuente: Diario La Nación

Desafiar la autoridad es inaceptable-chicho rodriguez

Desafiar la autoridad es inaceptable

“La legitimidad es la cualidad de una norma, autoridad o poder de ser aceptado como justo, válido y digno de obediencia por la sociedad, sin la necesidad de recurrir a la fuerza”, Max Weber.

En este sentido, la razón de ser del Estado descansa en su legitimidad. La autoridad que lo sustenta nace de un contrato que, en algún momento, todos aceptamos. En Colombia, el más reciente es la Constitución de 1991. No obstante, esa legitimidad se ha visto erosionada, tanto por errores propios como, de manera más preocupante, por las narrativas que hoy circulan en tiempos digitales, más precisamente, en redes sociales.

Es cierto que el Estado ha cometido excesos, pero también lo es que el propio sistema, a través de su rama judicial, ha sabido corregir, sancionar y devolver derechos. Esa capacidad de control interno es, en sí misma, la mejor prueba de legitimidad. Aun así, las nuevas narrativas se niegan a reconocerlo y buscan fragmentar la Nación en tantas partes como grupos criminales intentan imponer su propia ley.

La reciente situación en el municipio de La Plata y en otras regiones del país es inaceptable. Los grupos armados ilegales no pueden instrumentalizar a la población para impedir la presencia de la Fuerza Pública. Ninguna causa justifica que se use a los ciudadanos como escudo humano ni que se expulse a las instituciones del territorio.

El Gobierno debe entender que el control territorial de la ilegalidad está desplazando la legitimidad del Estado y con ello la de la Fuerza Pública. Ya hemos perdido importantes áreas del país y otras corren el mismo riesgo. No se puede permitir que comunidades enteras queden a merced de personas armadas sin Dios ni ley, todo por perseguir una paz que, hasta ahora, no arroja frutos tangibles.

En el Huila conocemos bien las consecuencias de ceder ante la ilegalidad. Sufrimos la llamada zona de distensión, pero lo que hoy ocurre parece aún peor. La fragmentación de los grupos armados y de sus economías ilícitas permite un impacto más amplio y disperso en todo el territorio, exigiendo mayores esfuerzos para combatirlos. Esta realidad se vuelve más alarmante en medio de una crisis fiscal profunda y del anuncio del Gobierno de no adquirir más armamento a Estados Unidos. El panorama es preocupante.

La legitimidad tampoco puede perderse en Neiva; cada día son más frecuentes los ataques a la autoridad. Urge implementar mecanismos tecnológicos que protejan al ciudadano de eventuales abusos y a la autoridad del irrespeto ciudadano. Las reglas están para cumplirse e ignorar la autoridad no puede volverse costumbre.

Fuente: Diario La Nación