Desde hace algunos años vengo proponiendo que Neiva asuma el reto de convertirse en la capital industrial y comercial del café. Esta no es una simple idea, es una apuesta de ciudad en la que sigo creyendo con absoluta convicción. El Huila cuenta con materia prima suficiente y nuestro territorio, con la infraestructura y conectividad para hacerlo posible. Sin duda, esta sería una de las maneras más seguras de generar riqueza y oportunidades reales para nuestra gente.
La realidad económica de nuestra ciudad no da espera. Hace varios años vivimos un estancamiento evidente, reflejado en una informalidad laboral que supera el 55% y limita las posibilidades de progreso para miles de familias. Apostarle a que Neiva sea la capital industrial y comercial del café no es imposible, es el modo certero de generar empleo formal, atraer inversión y crear una base productiva sólida que impulse el desarrollo económico de toda la región.
Esta fortaleza quedó una vez más en evidencia durante la reciente versión de FICCA 2025, un espacio que nació hace seis años y que hoy se consolida como una de las vitrinas más importantes para los actores de esta cadena productiva. FICCA demostró que el café huilense no solo es un producto de calidad mundial, sino también el motor que puede articular a productores, comercializadores y transformadores en torno a una visión común.
Durante décadas, en Neiva nos hemos preguntado qué hacer. Múltiples diagnósticos, agendas de competitividad y apuestas públicas de largo plazo han sido formuladas. Sin embargo, poco hemos avanzado en la industrialización de nuestro campo. De nada sirve que digamos que tenemos un tejido empresarial amplio si ese tejido no está generando riqueza en el territorio ni conectándose de manera efectiva con las cadenas productivas de mayor valor.
Neiva debe mirarse con visión estratégica. Nuestra ubicación geográfica privilegiada, como puerta de entrada al sur colombiano, nos brinda una ventaja diferencial. Hoy contamos con una infraestructura de conectividad y de bienes y servicios que, aunque imperfecta, permite pensar que este sueño, con planeación, visión y ejecución eficaz, puede convertirse en una realidad alcanzable.
La tarea es clara, conectar nuestro tejido empresarial, nuestra infraestructura y nuestro potencial con la fortaleza productiva y exportadora del café. Solo así podremos transformar la semilla en valor agregado, generando más empleo, impulsando nuevas industrias de tostión, empaque, distribución y exportación, y abriendo el camino para que Neiva deje de ser una simple espectadora.
Por ello, es urgente que la Administración Municipal de Neiva asuma este desafío como una política prioritaria y se convierta, finalmente, en una realidad.
Fuente: Diario La Nación




