Renovación planificada y con visión de futuro-chicho rodriguez

Renovación planificada y con visión de futuro

La conservación del patrimonio arquitectónico e histórico de una ciudad implica garantizar recursos para su mantenimiento, y eso solo es posible cuando se integran actividades que lo hagan productivo, de lo contrario, la consigna de “defenderlo” lleva escondida la semilla de su propia destrucción.

¿Qué hubiese sido de los castillos medievales de Europa si las monarquías no hubieran encontrado en el turismo una forma de darles vida y recursos para su preservación? ¿Cuánto habría tardado la reconstrucción de Notre Dame en París, después del incendio del 2019, si no existiera el interés turístico que movilizó recursos privados y públicos en tiempo récord?

La respuesta es clara, el presupuesto público, por sí solo, nunca habría podido mantener estas joyas históricas en pie. El secreto de su sostenibilidad radica en haber entendido que el patrimonio debe convertirse en un dinamizador de la economía.

En Neiva enfrentamos hoy un debate crucial. El Concejo aprobó recientemente otro endeudamiento para la demolición y reconstrucción de la tribuna occidental del estadio Guillermo Plazas Alcid. Frente a esta decisión, he expresado con firmeza mi desacuerdo. Y, como era de esperarse, llovieron las críticas.

Estas no llegaron únicamente por oponerme a que se invirtieran más recursos en un estadio a medias, sino también por haber planteado que el lote del estadio se integrara con el del histórico Colegio Nacional Santa Librada y las manzanas contiguas a la avenida La Toma para dar origen a un gran proyecto de ciudad.

Algunos, de manera ligera, han querido decir que esta propuesta significa derrumbar el Colegio Santa Librada. Nada más alejado de la realidad. Lo que planteo es darle una nueva cara a Neiva, siempre con identidad por su historia.

Tengo un profundo respeto por toda la comunidad libraduna. La propuesta no pretende borrar el legado del colegio, sino garantizar su permanencia. Lo que planteo es que aquellas edificaciones con valor histórico se integren a un modelo que asegure su conservación y, al mismo tiempo, su autosostenibilidad financiera a largo plazo.

De nada sirve defender al Santa Librada como patrimonio si lo mantenemos aislado entre muros que lo alejan de su propia comunidad. El verdadero valor de ese legado está en abrirlo, integrarlo y proyectarlo hacia la ciudad. De nada servirán los recursos gestionados ante el Gobierno Nacional si se destinan a obras encerradas en un perímetro que no dialoga con la ciudadanía.

Mi invitación a los neivanos es a no perder la capacidad de soñar una capital planificada y con visión. Neiva necesita con urgencia procesos de renovación urbana que le cambien la cara a la ciudad.

Fuente: Diario La Nación

Neiva y el eterno debate del estadio-chicho rodriguez

Neiva y el eterno debate del estadio

La plata para la construcción de un nuevo estadio en Neiva sí estaba. Si revisamos las cifras, el Concejo aprobó en diciembre de 2024 un crédito por 80 mil millones de pesos a la administración Casagua. Esta semana, con alta probabilidad, se aprobarán otros 28 mil millones, lo que sumaría 108 mil millones de pesos. Y si añadimos los 28 mil millones que aporta la Gobernación, llegaríamos a 136 mil millones.

La conclusión es inevitable, la plata estaba. El problema ha sido, más bien, la falta de planeación y la incapacidad de establecer prioridades como ciudad. Estudios de mercado calculan -hoy- que la construcción de un nuevo estadio para 15 mil personas, aproximadamente, podría costar unos 130 mil millones de pesos.

La mejor manera de honrar lo que representa el Atlético Huila y, sobre todo, su hinchada, habría sido esa, priorizar y ejecutar. La planeación es, quizá, la herramienta más poderosa para construir ciudades sostenibles, es la manera de darle sentido al crecimiento urbano.

El informe que entregó la Universidad Nacional de Manizales advierte, una vez más, el deterioro estructural del escenario y la poca funcionalidad de todas sus tribunas, por lo que intervenir el estadio es una necesidad inaplazable. Sin embargo, la pregunta es si esta intervención se enmarca en una verdadera planeación urbana o si se trata de una decisión que difícilmente se articulará con otros proyectos estratégicos de ciudad.

Neiva no puede seguir repitiendo la historia de invertir miles de millones en obras que, aunque necesarias, carecen de visión de conjunto. El estadio es importante, pero lo será aún más si hace parte de una estrategia urbanística que integre deporte, recreación, cultura, movilidad y desarrollo económico. De lo contrario, corremos el riesgo de que esta millonaria inversión sea un episodio más de improvisación, sin la capacidad de convertirse en motor de transformación urbana.

Invito a los concejales a evaluar la conveniencia de seguir comprometiendo recursos en una visión de ciudad tan fragmentada. Existen alternativas para un nuevo estadio. No me opongo al desarrollo ni a los créditos públicos, los considero herramientas legítimas siempre que se usen con planeación y visión estratégica.

Propongo a la administración municipal, a los concejales y a los constructores agrupados en Camacol y otras empresas a que pensemos en grande. Es posible estructurar un proyecto ambicioso y realizable, que no solo resuelva el problema del estadio, sino que impulse una verdadera renovación urbana en este sector,  una de las zonas con mayor potencial de nuestra ciudad.

Es hora de cambiarle la cara a Neiva.

Fuente: Diario La Nación

El dolor no tiene ideología-chicho rodriguez

El dolor no tiene ideología

“No hacer a los demás lo que no quiero que me hagan a mi”, un mandato común en todas las religiones que no admite interpretaciones. En este mismo sentido, Kant expresó: “Antes de hacer algo, pregúntese ¿Me gustaría que todos actuaran igual en una situación parecida? Si la respuesta es no, entonces no lo haga.

Si cruzamos ambos principios y los aplicáramos en nuestra vida diaria, pensaríamos dos veces antes de actuar. Esto vale para cualquier escenario en la familia, en el barrio, en la ciudad, en Colombia y en el mundo. Cada mala acción siempre dejará heridas que difícilmente ni el tiempo ni los discursos lograrán cerrar.

Con mucha tristeza lamento el asesinato de Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado hace dos meses. Pienso en el dolor de sus hijos, de su esposa, de su familia y de todos aquellos que lo amaban. Ese dolor no admite etiquetas políticas ni banderas; es un dolor humano.

Ese mismo dolor lo han sentido miles de familias en nuestro país que han perdido a sus seres queridos por culpa de esta violencia absurda que no nos deja vivir en paz. Líderes sociales, campesinos, soldados, policías, estudiantes, periodistas, empresarios, políticos de izquierda, de derecha o de centro. Aquí no hay muertos buenos ni malos, todos dejan un vacío imposible de llenar.

Lo triste es que, en momentos como este, la llamada “Indignación” elimina cualquier posibilidad a la razón política de pensar con calma y buscar las verdaderas causas de lo que nos pasa como país.

Lamentablemente, lo que vendrá ahora es el uso político de esta tragedia. Unos dirán que mataron a Miguel Uribe para impedir que fuera Presidente o para silenciarlo; otros lo usarán para atacar al adversario de turno. Lo mismo ha hecho históricamente la izquierda con sus muertos, y la derecha con los suyos. La instrumentalización del dolor ajeno no conoce ideologías.

El homicidio de Miguel Uribe no obedece a la misma lógica que asesinó, en su momento, a Lara, Galán o Pizarro. Es claro que los verdaderos responsables del atroz suceso buscan un estallido que desestabilice aún más al País. Una conducta despreciable que, como tantas otras, quedará probablemente sin culpables reales.

Hoy, una vez más, nuestra propia dialéctica como sociedad se nos devuelve. Las narrativas políticas cambiarán de manos y los acusados de ayer serán los denunciantes de hoy, y así, el ciclo seguirá repitiéndose como si no hubiéramos aprendido nada.

La verdadera reflexión que debemos hacernos es ¿Qué estamos dispuestos a hacer para romper el guion que nunca nos hemos atrevido a cambiar?

Fuente: Diario La Nación

Que no sangre nuestra juventud-chicho rodriguez

Que no sangre nuestra juventud

¿Quién, en esta ciudad, le va a explicar a Zunilda*, una mujer humilde, honrada y trabajadora, por qué le asesinaron a tres de sus jóvenes familiares? ¿Quién aliviará su dolor, cuando ni siquiera las investigaciones ofrecen respuestas claras? Su tragedia simboliza el desamparo de múltiples familias que sufren el mismo silencio en Neiva.

La verdadera grandeza de una ciudad se mide por la forma en que protege a sus ciudadanos, en especial a sus niños y jóvenes. Sin una infancia segura, forjada en principios y valores, no puede haber ciudadanía con identidad, respeto por la vida ni mucho menos visión de progreso.

En Neiva, esta causa de ciudad, parece congelarse. Más allá de los Consejos de seguridad, el Toque de Queda para menores, el esfuerzo de la Personería y la voz de algunos dirigentes, lo que necesitamos es una investigación profunda y operaciones estructurales.

Sin embargo, mientras Neiva tiembla de miedo ante la vendetta de bandas multicrimen que usan a nuestra juventud como escudo, la llamada “Ciudad Política” prefiere esconderse y desgastarse en discusiones estériles sobre un nuevo crédito que solo aumentará la incertidumbre. Triste destino el de una juventud sacrificada en una ciudad reducida a un simple botín electoral.

Duele constatar cómo se establecen las prioridades en Neiva. La ligereza con la que se discuten los asuntos estructurales, frente al silencio con el que se enfrentan los asesinatos diarios de jóvenes, demuestra que nuestra dirigencia prefiere seguir defendiendo sus privilegios e intereses antes que proteger la vida de los jóvenes de nuestras comunas, asesinados en calles polvorientas y barrios sin oportunidades.

Lo he venido advirtiendo, el microtráfico en Neiva se transformó, se fortaleció y encontró en las redes urbanas un negocio rentable. Bandas multicrimen lo operan con la complicidad de silencios que atraviesan sectores administrativos. El fenómeno creció tanto que parece normal. Controlan el espacio público, el ‘gota a gota’, la prostitución e incluso se han infiltrado en sectores formales e informales para lavar dinero y sostener sus operaciones.

La institucionalidad no puede seguir indiferente. Lo que vivimos en las últimas semanas -con asesinatos diarios de jóvenes en varias comunas- es una clara reacomodación del crimen por el control del microtráfico. Se trata de una vendetta en curso, y si no se enfrenta con decisión, se llevará consigo a toda una generación.

Ojalá la “Ciudad Política” entienda, de una vez por todas, que esto no puede ser lo de menos. Que concentre sus energías en lo verdaderamente estructural y deje de extraviarse en incertidumbres que cada día hunden más a Neiva.

* Nombre modificado por seguridad.

Fuente: Diario La Nación