Francisco, el poder del servicio-chicho rodriguez

Francisco, el poder del servicio

Hoy, el concepto de sociedad está cada vez más deteriorado. Factores como la pérdida de principios, valores y ética desgarran, día tras día, el tejido que alguna vez nos sostuvo. Esta crisis profunda ha tocado a la familia y los gestos más simples de ciudadanía.

En tiempos así, es cuando surge la necesidad de verdaderos liderazgos. No líderes de palabras vacías ni de promesas pasajeras, sino de seres humanos sensibles que, con su vida misma, nos enseñen que aún es posible reconstruir la esperanza, que aún es posible creer.

Hace pocos días, el mundo despidió, entre lágrimas y cantos de gratitud, a uno de esos líderes que dejan huellas imposibles de borrar, el Papa Francisco. Su partida deja un vacío inmenso, pero también nos heredó un legado de fe, de humildad profunda y de amor incondicional por el otro.

Francisco, considerado por tantos como el más grande Papa de nuestros tiempos, no dejó riquezas materiales, sino un tesoro espiritual inmenso. A los jóvenes, en particular, les habló siempre con ternura y valentía, invitándolos a no rendirse, a construir el futuro con actos de amor sencillos, recordándoles que cada gesto, por pequeño que sea, puede cambiar al mundo.

Entre sus legados más conmovedores resalta su humildad genuina y su compromiso con la pobreza, incluso cuando el mundo le ofrecía poder y grandeza. Eligió la sencillez, el desprendimiento, la austeridad como caminos para acercarse a los más vulnerables. Fue constructor de puentes donde otros levantaban muros, buscando siempre el diálogo, la justicia y la dignidad humana por encima de las diferencias.

Uno de los mayores legados de Francisco fue haber abierto, de par en par, las puertas de la Iglesia Católica al mundo entero. Bajo su guía, la Iglesia dejó de mirarse a sí misma como una institución reservada para unos pocos privilegiados. El Papa quiso una Iglesia que no mirara al pueblo desde lo alto del púlpito, sino que bajara y se enchufara con la vida cotidiana de la gente, con sus dolores y sus esperanzas, como fue la misión del mismo Jesús, humilde, cercana y compasiva.

Francisco nos recordó, que más allá de cualquier credo, el poder solo tiene sentido si se convierte en servicio y entrega a los demás. También que los verdaderos líderes sirven en silencio y con humildad ante el dolor ajeno. Lejos del populismo y el protagonismo.

Con fe y respeto profundo por las diferentes creencias que guían nuestra humanidad, escribo estas líneas ¡Ojalá que testimonios como el de Francisco sirvan para transformarnos en una mejor sociedad!

Fuente: Diario La Nación

Molino Roa, la cosecha de un sueño-chicho rodriguez

Molino Roa, la cosecha de un sueño

Cuando un proyecto empresarial se articula con la fortaleza productiva de una región, no solo garantiza su viabilidad, sino que multiplica su impacto con el desarrollo económico y social de la población que habita en ese entorno.

Esto fue justamente lo que entendieron en 1967 los hermanos Rafael, Hernando y Aníbal Roa, quienes visionaron que algunos de los municipios del norte del Huila compartían una vocación hacia el cultivo del arroz; entre ellos, Neiva, Campoalegre, Hobo, Palermo y Aipe. Desde esa comprensión, nació una de las empresas más emblemáticas del sur colombiano, Molinos Roa S.A.

Los hermanos Roa, comprendieron que cultivar arroz era apenas el primer eslabón de una cadena que tenía el potencial de generar mucho más que cosechas. Por ello, entendieron que era indispensable dar el paso hacia la industrialización del cultivo y permitir así la transformación de la materia prima, generando valor agregado y mejorando la productividad; una decisión que cambiaría para siempre la historia agroindustrial del Huila.

Fue así como, hacia 1968, los hermanos Roa decidieron construir su primer molino en el kilómetro 3 de la vía que en ese entonces conectaba a Neiva con Campoalegre, en lo que hoy conocemos como la zona industrial sur de la ciudad. Allí comenzó a operar el primer molino, con una capacidad de trilla de apenas 35 bultos por hora y menos de 20 empleos directos.

Hoy, más de medio siglo después, el Molino Roa genera solo en Neiva más de 900 empleos directos, y su presencia nacional se ha extendido con nueve plantas en todo el país, alcanzando una cifra cercana a los 1.600 empleos directos. A ello se suman más de 20.000 transportadores que mueven arroz y subproductos a lo largo del territorio nacional.

Además, producto de su actividad económica, el Molino Roa genera importantes ingresos tributarios para el municipio de Neiva. Estos recursos, que ingresan al presupuesto local, son invertidos en programas sociales, obras de infraestructura y servicios que benefician directamente a todos los neivanos.

Este ejemplo demuestra que solo los territorios que entienden la necesidad de industrializarse y transformar sus cadenas productivas pueden aspirar a un desarrollo sostenible. Apostar por el valor agregado no es una opción, es una necesidad urgente para avanzar hacia la generación de riqueza y bienestar colectivo.

Sea esta la ocasión para rendir homenaje a la memoria de Aníbal Roa Villamil. Neiva y el Huila necesitan hoy una nueva generación de empresarios que, como él, crean en el potencial de nuestra fortaleza productiva y la conviertan en motor de progreso para todos. Paz en su tumba.

Fuente: Diario La Nación

El Caguán peregrino-chicho rodriguez

El Caguán peregrino

A pesar de las limitaciones sociales y de infraestructura que aún enfrenta, el corregimiento de El Caguán, ubicado en el suroriente de Neiva y con más de cuatro siglos de historia, ha venido construyendo en los últimos años una nueva narrativa basada en el aprovechamiento responsable de sus fortalezas culturales, paisajísticas y religiosas.

Las veredas El Triunfo, El Chapuro y San Bartolo son ejemplo de ello. Allí, diversas expresiones de turismo se entrelazan, permitiendo que visitantes de diferentes sectores lleguen al corregimiento atraídos por su riqueza natural y su legado espiritual. Senderismo, deporte, ecología, gastronomía local y avistamiento de aves se combinan con actividades religiosas, generando una oferta integral que beneficia directamente a las comunidades.

Un símbolo central de esta vocación es el templo de San Roque, declarado Patrimonio Arquitectónico del Huila en 1992, que se ha convertido en destino de peregrinación y punto de encuentro para la fe y el desarrollo. En la actualidad, el turismo religioso en torno a San Roque no solo preserva la memoria y la fe del pueblo, sino que representa una fortaleza económica con posibilidades y resultados tangibles.

El origen de esta tradición se remonta al año 1690, cuando una epidemia de viruela diezmó a la población indígena del corregimiento. Según los relatos, en medio de esa tragedia se apareció la figura de San Roque, el santo protector contra las pestes. En esa época, el territorio pasó a llamarse “San Roque de El Caguán”.

El sábado anterior, en el marco del Jubileo de la Esperanza celebrado por la Iglesia Católica, se llevó a cabo una multitudinaria peregrinación -más de 5.000 personas- al templo de San Roque. La actividad fue organizada por la Diócesis de Neiva y liderada por el Obispo, Monseñor Marco Antonio Merchán Ladino y la administración municipal. En ella, participaron miles de feligreses, familias, sacerdotes y comunidades apostólicas, demostrando que la fe también puede convertirse en motor de unión y desarrollo.

Además del valor espiritual, este tipo de eventos podrían impulsar el progreso de El Caguán. A manera de recomendación, sugiero que los servicios de logística, alimentación, transporte, ventas de productos típicos y servicios turísticos se activen con mayor fuerza en torno a estas peregrinaciones. Es un ejemplo claro de cómo el turismo religioso debe ser visto como una vocación productiva estratégica para el corregimiento.

Resulta esencial, también, reconocer el rol de la comunidad en la organización y promoción de estas manifestaciones religiosas. Su participación activa asegura la sostenibilidad de estos eventos y abre la posibilidad de consolidar una ruta propia hacia el progreso, basada en el sentido de pertenencia y el trabajo colectivo.

Fuente: Diario La Nación

Salud el costo de la improvisación-chicho rodriguez

Salud: el costo de la improvisación

Un Estado que no garantiza un acceso digno y eficiente a la salud condena a su población -principalmente a la más vulnerable- a la precariedad y demuestra una falta de compromiso con el bienestar colectivo, afectando, a su vez, la productividad y el futuro de toda una nación.

La crisis del sistema de salud en Colombia no es nueva, es un espiral que venía creciendo constantemente como resultado de décadas de errores cometidos gobierno tras gobierno, también de corrupción e ineficiencia administrativa.

Sin embargo, es innegable que esta crisis se agravó drásticamente en los últimos tres años, especialmente en el último, debido a la reforma que por vía administrativa (intervenciones) impuso el gobierno nacional, desconociendo las advertencias o riesgos de entregar la gestión del monopolio de la salud a un Estado que históricamente ha demostrado ser un pésimo operador en este ámbito.

Hoy, todos los colombianos, sin excepción alguna, estamos pagando la factura que el presidente le pasó al Congreso por el hundimiento de su anterior reforma a la salud. Un ejemplo más de la soberbia del mandatario.

Neiva no es la excepción, lo digo con certeza. Durante mis constantes recorridos escucho innumerables testimonios ciudadanos que reflejan una profunda preocupación e incertidumbre por el colapso que empieza a tener el sistema de salud. Maestros, abuelos, estudiantes, tenderos, taxistas, trabajadores formales e informales, así lo expresan.

La falta de acceso oportuno a servicios médicos, la escasez de medicamentos y los retrasos en cirugías o procedimientos, entre otras situaciones, se han convertido en el pan de cada día para miles de ellos, sintiendo así que su derecho a la salud está siendo vulnerado sistemáticamente.

Así mismo, las consecuencias de la ‘estatización’ apresurada de la salud ya son evidentes. Los efectos ya han golpeado con fuerza a las IPS, principalmente a la red pública y a los operadores farmacéuticos. Mientras el país se debate entre narrativas explicativas de lado y lado, vemos cómo clínicas y hospitales han tenido que cerrar áreas de atención o, en casos extremos, suspender totalmente sus operaciones.

Todos coincidimos en que el sistema necesita una reforma. Pero no una reforma centralizada o impuesta de manera totalitaria, sino una construida desde el diálogo, que combata la corrupción y que garantice eficiencia con indicadores claros de calidad y servicio. Un modelo que funcione para la gente.

En las próximas semanas, el Senado discutirá el proyecto aprobado en Cámara ¡Ojalá que en esta oportunidad exista sensatez, se corrija el rumbo y prevalezca el consenso! Es la vida de millones de colombianos lo que está en juego.

Fuente: Diario La Nación