Sin conexión empresarial productiva, no habrá riqueza-chicho rodriguez

Sin conexión empresarial productiva, no habrá riqueza

Solo aquellos territorios que comprenden la urgencia de transformar sus ventajas productivas y exportadoras en valor agregado podrán aspirar a un progreso sostenible.

En este sentido, cuando las empresas, sin importar su tamaño, se articulan con el ADN productivo del territorio y con sus posibilidades en el mercado externo, el resultado es claro: inversión, empleo, ingresos y riqueza para su población.

Para el caso del Huila, no basta con producir café, cacao, pescado, caña (panela), entre otros, si no somos capaces de transformar esos productos en bienes diferenciados. La generación de bienestar social y económico solo se garantiza cuando la cadena de valor se queda y se expande en la región, no cuando se limita a ser solo proveedora de materia prima.

Tampoco basta contar con un tejido empresarial amplio; este, debe orientarse estratégicamente hacia la generación de riqueza basada en la vocación productiva y exportadora del territorio. Un ecosistema que solo intercambia bienes y servicios localmente puede volverse un circuito cerrado, limitando su crecimiento. Esto le sucede a Neiva todos los días.

Ahora, la conexión entre el tejido empresarial y la vocación productiva no depende solo de la voluntad de los empresarios o gremios. Requiere la articulación de varios actores: el sector público, con políticas que impulsen la competitividad; la academia, con formación pertinente y ajustada a las necesidades locales; y la sociedad civil, con innovación y un consumo consciente.

¡En hora buena! El reciente “Diálogo con la Bancada Parlamentaria”, convocado por la Cámara de Comercio del Huila la semana pasada, ha sido un espacio para reflexionar colectivamente sobre el rumbo de la economía regional.

Personalmente, uno de los datos que más me llamó la atención fue conocer que, a pesar de la disminución del tejido empresarial y la caída en la constitución de nuevas empresas durante 2024, el departamento del Huila cuenta con un tejido de 39.070 empresas de todos los tamaños.

La pregunta clave es ¿Qué porcentaje de ese tejido empresarial está efectivamente conectado con nuestra fortaleza productiva y exportadora? Me atrevo a decir que, al revisar detenidamente, nos sorprenderíamos, sobre todo en Neiva, donde cada día se observa un mayor desplazamiento hacia una oferta de servicios saturada y menos apuesta por el fortalecimiento productivo.

Aplaudo la iniciativa de la Cámara de Comercio. La misma, debe extenderse a la base empresarial que existe en barrios y comunas de nuestra ciudad. Este diálogo debe ser un canal para escuchar las voces de nuestros micro, pequeños y medianos empresarios y construir estrategias en medio de un escenario político complejo, lleno de tensiones y mucha incertidumbre.

Fuente: Diario La Nación

La indiferencia no alimenta ¡Revolcón al PAE ya!-chicho rodriguez

La indiferencia no alimenta ¡Revolcón al PAE ya!

Un niño con hambre no aprende, no juega, no sueña. La nutrición es la base sobre la cual se construyen el desarrollo físico, emocional y cognitivo de cualquier ser humano, y cuando este derecho es vulnerado, no solo hablamos de estómagos vacíos, sino también de sueños y oportunidades que se desvanecen.

Según datos del DANE, en Neiva, aproximadamente el 30% de los niños solo recibe un alimento al día. En otras palabras, miles de pequeños dependen exclusivamente del Programa de Alimentación Escolar (PAE) para su sustento diario. Sin embargo, a pesar de la urgencia de la situación, año tras año se presentan los mismos problemas.

La controversia en torno al programa no es nueva; con todo, lo verdaderamente alarmante es que nada cambie, que la polémica se normalice, que las demoras dejen de indignar y que el hambre infantil se vuelva paisaje. Neiva no puede seguir tolerando que un programa diseñado para combatir la desigualdad termine reducido a un botín electoral.

Por otro lado, el control ciudadano y político no puede reducirse a la simple queja o denuncia. Es un deber cívico que implica también aportar soluciones concretas. La crítica sin propuesta es estéril y cómoda. Neiva no necesita más discursos grandilocuentes ni promesas recicladas; necesita decisión, coherencia y ejecución.

En este sentido, tuve la oportunidad de intervenir, hace unos días, en el debate de control político citado por el Concejo de Neiva. Allí, manifesté que el PAE necesita un revolcón completo. No más paños de agua tibia, no más contratos dudosos, no más improvisación.

Así mismo, ratifiqué mi propuesta de crear una empresa industrial y comercial del Estado, de carácter totalmente público, de propiedad del municipio, que tenga a su cargo la administración y operación directa del Programa en nuestra ciudad. Esto eliminaría la tercerización a privados, generaría empleo, promovería la compra local directa a nuestros campesinos y aseguraría una alimentación continua y permanente para los niños y niñas, incluso durante los periodos vacacionales.

Las ideas, por sí solas, no transforman realidades si se quedan atrapadas en el papel, en los discursos o en videos efímeros de redes sociales. Lo verdaderamente urgente es que las conclusiones del debate y las propuestas concretas lleguen, sin intermediarios ni dilaciones, a los oídos del alcalde de Neiva.

La ciudad exige acciones contundentes. Es momento de asumir un compromiso real para cambiar el rumbo del ‘PAE’ y corregir el camino que se ha recorrido hasta ahora. No hay espacio para seguir aferrados a un modelo desgastado e ineficiente, que ya ha demostrado ser un fracaso.

Fuente: Diario La Nación

Árboles en Neiva, una crisis anunciada-chicho rodriguez

Árboles en Neiva, una crisis anunciada

La silvicultura urbana no es un asunto de simples jornadas de ornato, de reforestación, de siembra de árboles sin planificación o de videos superficiales para redes sociales. Es una disciplina clave para el desarrollo sostenible de Neiva y requiere gestión estratégica para garantizar beneficios ambientales, sociales y económicos. Un sistema arbóreo bien administrado regula la temperatura, mejora la calidad del aire y embellece el entorno.

En Neiva, la falta de planificación y la negligencia institucional han convertido a un gran porcentaje de árboles en una amenaza latente para los ciudadanos y la infraestructura urbana. La actual temporada de lluvias ha evidenciado una crisis de árboles enfermos, especies mal ubicadas y podas inadecuadas que ponen en peligro vidas y bienes. Esta situación no es un fenómeno de ahora ni una sorpresa; es el resultado de años de omisión y decisiones erradas por parte de las administraciones locales.

En 2014, cuando presidí la Secretaría de Medio Ambiente de Neiva, se realizó el primer y único inventario forestal de la ciudad. A pesar de las limitaciones presupuestales, este diagnóstico abarcó 10 rutas con una extensión de 34.6 kilómetros. Allí se evidenció la existencia de 8.839 árboles sobre andenes, separadores, parques, glorietas, entre otros. De estos, se comprobó que el 92% estaban sanos, el 6% enfermos y el 2% en estado crítico.

El dato más preocupante, en su momento, fue que el 14.5% de los árboles censados, aproximadamente 1.279, debían ser talados por diferentes riesgos o conflictos con algún tipo de infraestructura, evidenciando una falta de planificación entre urbanismo y naturaleza. Así mismo, se recomendó el plan de compensación con especies que, a criterio de los expertos, sí podían ser sembradas en dichos espacios.

La pregunta es ¿Qué se ha hecho con esta información en la última década? La respuesta es clara, muy poco. Neiva sigue sin un Manual del Arbolado Urbano, las especies inadecuadas se siguen plantando y la gestión del arbolado continúa sin criterios técnicos sólidos.

Si bien los accidentes por caída de árboles no generan estadísticas alarmantes, su frecuencia ha aumentado y las consecuencias pueden ser irreversibles. Cada árbol que cae sobre una vivienda, un vehículo o una persona no es un evento aislado, sino la consecuencia directa de una política ambiental ineficiente y la falta de voluntad política para abordar el problema de fondo.

No podemos seguir postergando soluciones. La inacción no solo compromete la seguridad de los ciudadanos, sino que también puede resultar en millonarias demandas contra el Municipio, afectando aún más unas finanzas públicas ya debilitadas. La improvisación nos ha costado demasiado.

Fuente: Diario La Nación

¿Y la clase media qué-chicho rodriguez

¿Y la clase media qué?

A lo largo de la historia, la clase media ha sido el motor económico del mundo. No solo ha sostenido la producción con su esfuerzo, sino que también ha liderado el consumo y la innovación. Sin esta clase media pujante, que genera empleo y paga impuestos, no existe progreso.

Antes de la pandemia, Colombia había logrado proyectar una clase media con cierto grado de estabilidad. No obstante, la crisis sanitaria golpeó con dureza a este sector. Mientras los más ricos lograron sortear la crisis con sus reservas económicas y los más pobres recibieron subsidios del Estado, la clase media, con escasas ayudas y con el peso de las deudas acumuladas, tuvo que resistir con lo poco que tenía.

Hoy, pareciera que este gran esfuerzo no existiera. Gustavo Petro, presidente de la república, ha concentrado su discurso en la lucha entre ricos y pobres, dejando como gran ausente a la clase media. Pregunto ¿Acaso la desaparecieron? Lo más preocupante de este asunto, es que muchos le siguen la corriente.

El problema con esta forma de gobernar no es menor. Cuando un sector de la población es borrado del discurso, también es anulado de la política pública, es decir, de los presupuestos, de los programas y de los proyectos de inversión o de asistencia social. Sin una clase media fuerte, el país se enfrenta a un escenario de mayor desigualdad, menor estabilidad económica y un futuro incierto.

Invito a un análisis ¿Cuántos ricos hay en Neiva? ¿Uno, dos, tres, quizá unos cuantos más? La realidad es que Neiva no es una ciudad de ricos ni de élites económicas. Más bien, es un municipio donde la economía descansa sobre los hombros de pequeños productores, comerciantes, trabajadores, emprendedores, entre otros; quienes, con esfuerzo diario, sostienen la dinámica local. Esta realidad no puede ser ignorada por los neivanos ni por la dirigencia local.

¡Ojo! Si la grieta entre ricos y pobres se sigue atizando ¿Qué pasará con el tendero que intenta mantener su negocio a flote? ¿O con la madre de familia dueña del hospedaje que sigue resistiendo el golpe de la pandemia? ¿O con el maestro de obra o técnico que genera empleo, pero que cada vez enfrenta más cargas tributarias y menos incentivos?

Si el verdadero objetivo del gobierno es reducir la pobreza, la estrategia correcta no es desaparecer o debilitar a la clase media, sino fortalecerla. Los más pobres deben tener la posibilidad de integrarse a este sector y seguir ascendiendo. Proteger a la clase media no es un asunto exclusivo de quienes hoy están en ella, sino de todos.

Fuente: Diario La Nación