“Por lo tanto, la fraternidad universal y la amistad social dentro de cada sociedad son dos polos inseparables y coesenciales. Separarlos lleva a una deformación y a una polarización dañina.”
Pertenece esta frase a la Encíclica “Fratelli Tutti”, suscrita en octubre del año 2020 por el ‘Papa Francisco’; inspirada, según él, en “San Francisco de Asís”.
En Colombia, los últimos meses han estado marcados por eventos -no me referiré puntualmente a ellos- que han provocado un clima de fuerte tensión; diferentes sectores políticos, económicos y sociales luchan reciamente para imponer desde su orilla la que cada uno considera, su verdad. Por estos hechos, la división en la fraternidad de la Nación se ha profundizado.
Es aquí donde todo se nubla más, pues en medio del agite que vivimos por sus distintas posiciones frente al poder y ante la ausencia -como debiera ser lógico- de un árbitro que invite al consenso y la articulación, el sueño de poder recomponer esta sociedad, nuevamente se nos va de las manos.
También son semanas importantes para Neiva; hace unos meses terminó un capítulo que dejó cicatrices y fuertes divisiones en nuestra ciudad. La desconfianza no puede volverse desesperanza, recordemos que esta es una emoción que debilita importantes fibras en una sociedad.
Por esto y muchas razones más, debemos entender que nadie es dueño de la verdad y que la polarización solo conllevará al deterioro de todo; así aquella tenga como premisa la reivindicación histórica de algunos derechos o simplemente la construcción oculta de principios, valores o formas de ver la vida.
Al tratar de interpretar los términos del ‘Papa Francisco’ en su Encíclica, concluyo que es urgente una reflexión colectiva que se ampare en la incertidumbre y el temor que hoy vivimos como sociedad. Que nos permita, incluso, entender el por qué no vivimos como ciudadanos sino como simples habitantes de un territorio.
Nací y crecí hasta volverme adulto en esta ciudad y en este País; pertenezco a las múltiples generaciones que han soñado con la paz, el desarrollo y la justicia social. Hoy veo con prevención que el tiempo corre rápidamente y con ello, también la posibilidad de una verdadera transformación.
La Semana Santa o Semana Mayor, es la fiesta religiosa más grande ofrecida por el cristianismo para conmemorar cada año la pasión, muerte y resurrección de Cristo; igualmente, es sin duda un tiempo especial para el recogimiento personal, familiar y social.
Desde estas líneas y con respeto por la libertad religiosa en nuestro País, quiero invitarlos, como dice el ‘Papa Francisco’, a que en estos días reflexionemos sobre la posibilidad de empezar a construir un proceso de “Amistad Social”, donde lo fundamental sea el consenso y no el radicalismo.
Feliz Semana Santa.
Fuente: Diario La Nación
